Lenguaje inclusivo
A lo largo de la historia, la letra x ha tenido usos diferentes: incógnita descartiana, marca para preservar el anonimato en textos jurídicos y literarios, distintivo para clasificar contenidos pornográficos o etiquetaje de tallas «no estándar».
Ahora la x es conocida por ser un marcador de género neutro en algunas lenguas. Su implantación forma parte de la estrategia de ruptura de lo que algunos denominan sistema lingüístico «heterocispatriarcal» y binario. Sus defensoras pretenden visibilizar a colectivos incluidos en el acrónimo LGBTQ+.
Practico la guerrilla lingüística. Me inicié con el aprendizaje de la autodefensa de la lengua materna y de la lengua nodriza. Para mí, acabar con la supremacía masculinista del lenguaje, aboliendo el uso androcéntrico del mismo, ha sido siempre un asunto de justeza de las palabras. Y de justicia poética +.
Las prácticas lingüísticas de la escritura inclusiva abarcan el léxico, la puntuación, la morfología y la sintaxis. En contextos de polémica, entre exasperación de la subjetividad y necesidad de transgresión y permanencia, es difícil no tomar partido.
Creo que, a través de la escritura, nos revelamos y damos cuenta de nosotras mismas y que, a fuerza de queerizar o desestabilizar el lenguaje, este puede llegar a perder su traducibilidad.

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