Imanol INTZIARTE

ZUMARRAGA Y URRETXU, DONDE EL AGUA FLUYE POR MANOS PRIVADAS

Durante los últimos lustros, la gestión del agua en dos localidades guipuzcoanas ha estado en manos privadas. Una plataforma aglutina el malestar ciudadano y denuncia la carestía respecto a otros municipios. Zumarraga no prorrogará el contrato, Urretxu sí.

El agua es un bien básico que, desde hace décadas, fluye sin problemas cada vez que abrimos los grifos. Anteriormente no era así, había que ir a buscarla al pozo o al río, y transportarla en algún recipiente. La gestión del agua se divide en dos servicios, el de alta y el de baja. El de alta es el que acerca el agua desde el embalse hasta cada localidad, y posteriormente el trayecto hasta la depuradora y su vuelta al circuito. El de baja gestiona lo que sucede en cada municipio, cómo se reparte el agua en cada hogar, cada comercio, cada empresa.

Gipuzkoa es un territorio pequeño, pero hay hasta tres empresas de titularidad pública. Aguas de Txingudi se encarga de Irun y Hondarribia; Aguas del Añarbe ofrece su servicio en Donostialdea y Oarsoaldea, y Gipuzkoako Urak es el consorcio que funciona en el resto del territorio. ¿Todo el resto? No. El servicio de baja de Urretxu y Zumarraga está en manos de una empresa privada llamada Aquarbe, aunque en la segunda de estas localidades se vislumbran cambios en el horizonte.

La plataforma Onura Publikoa nació hace unos meses para reclamar una gestión pública del agua en ambos municipios, y aboga porque la plantilla de Aquarte sea subrogada para evitar la pérdida de puestos de trabajo. Uno de sus portavoces, Aritz Elgarresta, recuerda que en los años 70 y 80 del pasado siglo el servicio estaba en manos de una empresa llamada Aguas del Norte. «En los años 90 se formó el consorcio Gipuzkoako Urak, y muchos pueblos entraron en él, pero no Urretxu y Zumarraga».

Posteriormente Aguas del Norte «se convirtió en Aquagest, que se vio salpicada por una trama de corrupción dentro del llamado ‘caso Pokemon’». A consecuencia de aquello se dividió en varias filiales, y Aquarbe es la que opera en la CAV, Cantabria y La Rioja. A día de hoy, esta compañía «pertenece a la multinacional francesa Suez, que en el Estado español se reparte el pastel con FCC».

Cierre de Arcelor, más ingresos

En la última década y media, Urretxu y Zumarraga han sido una excepción en el conjunto de Gipuzkoa. En Zumarraga, en 2007 la empresa pagó un canon de 2,5 millones al Ayuntamiento para conseguir el servicio. «Cerró Arcelor, el consumo bajó un 21%, pero los ingresos de la empresa subieron un 32%», subraya Elgarresta, quien denuncia que los vecinos y vecinas han venido pagando mucho más que otras localidades como la cercana Legazpi, cuya agua tiene el mismo origen, el embalse de Barrendiola. «El Ayuntamiento subió las tasas para garantizar los beneficios de la empresa», critica.

También se generó polémica cuando «la empresa remitió un escrito diciendo que dejaría de mandar facturas en papel, salvo petición expresa. Lo que tiene que ser expresa es la renuncia a recibirla en papel y pedirla solo electrónica. Al final lo que ha sucedido es que la mitad del pueblo no recibe factura de ningún tipo», apunta el integrante de la plataforma ciudadana.

El grupo municipal de EH Bildu sostiene que en Zumarraga el agua es «un 40% más cara que en los municipios del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa y un 60% más cara que la media de Gipuzkoa», extremo negado por el alcalde Mikel Serrano (PSE), quien destacaba que el aprovechamiento del agua ha sido del 95% –minimizando las fugas–, cuando en el conjunto de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa la media ronda el 80-83%.

Aritz Elgarresta subraya que otros municipios cercanos tienen un aprovechamiento similar y apunta que un informe de la interventora del Ayuntamiento deja claro que el canon está más que amortizado y que alargar el contrato le daría a la empresa otros 280.000 euros. Con ese documento en la mano, el pasado 15 de julio el pleno votó en contra de prorrogar el contrato con Aquarbe, con el respaldo de todos los grupos excepto el PNV, que se abstuvo.

No obstante, Serrano defendió que «la gestión del agua en Zumarraga es municipal, no es privada, ni está privatizada, es pública, aunque se hace de forma indirecta a través de un tercero», y remarcó que la experiencia con Aquarbe «se puede resumir como muy satisfactoria». Ahora queda la segunda parte, definir cómo va a ser a partir del año que viene la gestión del líquido elemento en esta localidad, si se va a recurrir nuevamente al sector privado mediante un concurso, se va a integrar en Gipuzkoa Urak o se va a municipalizar.

Más claro parece el futuro en la vecina Urretxu, donde el Gobierno municipal liderado por Jon Luqui (PNV) prorrogará durante otros cinco años el contrato con Aquarbe. Onura Publikoa destaca que se trata de lo que se denomina «un mercado cautivo», en el que la ciudadanía no tiene otras alternativas y no puede cambiar de empresa.