Un vino para revivir la cultura asiria

Víctimas de discriminación y violencia, la mayoría de asirios cristianos de Turquía se trasladaron a Estambul o emigraron al oeste, lo que redujo su número de los 700.000 que había bajo el imperio otomano a los 15.000 actuales. Muchos murieron en el genocidio armenio de 2015 y el éxodo se aceleró al estallar en los 80 los primeros choques armados entre la guerrilla kurda y el Ejército turco. Fue un duro golpe para la tradición vinícola de la provincia kurda de Mardin, parte de la Mesopotamia histórica, donde los arqueólogos dicen que se inventó el vino hace 2.700 años. Los asirios producen vino desde hace miles de años en este país musulmán donde no se ve con buenos ojos –cuando no está prohibida– la venta de bebidas alcohólicas. Ahora, quienes fueron amenazados de muerte, ya no esconden que las uvas dulces que cosechan están destinadas a producir vino, que se vende en toda Turquía. Los intentos de prohibir o restringir su distribución han reavivado su venta y consumo. Los asirios esperan que algo similar ocurra con su cultura. Que reviva gracias a su vino.

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