A propósito de las denuncias
Al triunfo militar en el año 1939 de la cruzada franquista siguió la lacra de las denuncias contra «los desafectos al movimiento», y la apropiación de la historia por los vencedores. Durante los años que los franquistas llamaron «de la victoria» (1939, primer año de la victoria; 1940, segundo año de la victoria etc.), proliferaron las denuncias amañadas por los cruzados que perseguían ajustar cuentas y usaban de la mentira. Lo mismo hacían con la historia: Gernika fue destruida por los rojos separatistas en su retirada, los que no se alzaron contra la República cometieron el delito de rebelión, etcétera.
Ahora la situación es manifiesta y sustancialmente distinta. Cualquiera lo ve. Pero no hay acciones de ETA y, sin embargo, no cesan y se multiplican, contra personas determinadas sin causa ni razón, las denuncias. No hay vencedores, pero se arrogan como si lo fueren la prerrogativa/lacra de la denuncia y la apropiación de la historia. ¡Vae victis! Están, hoy y aquí, fuera de tiempo y de lugar. Pero están.

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