Jon ORMAZABAL
FINAL DEL PAREJAS 2022

«Piano, piano, si va lontano»

La música, en concreto el piano, es un elementos central en la casa natal de Jokin Altuna –su madre es profesora de este instrumento– y Julen Martija – que lo tocó durante varios años, llegando al conservatorio–. Sin embargo, dos txapelas, tan sufridas y agónicas como las obtenidas ayer en Bilbo serán hoy protagonistas en ambos hogares.

ALTUNA III-MARTIJA 22

LASO- IMAZ 20


Y para los melómanos, se puede decir que la final de ayer, al menos por el bando de los campeones, se jugó en un grado de «piano forte», es decir, claramente más débil al comienzo –a pesar de adelantarse 2-0– para terminar forte, incluso fortissimo, con un epílogo épico, con los cuatro pelotaris vaciados por el esfuerzo de una final de más de cien minutos de juego y 822 pelotazos en la que Jokin Altuna fue el único que no requirió de la ayudas de los médicos. En un final de aciertos y miserias –sobre todo físicas con dudas incluso de si Martija podría terminar el partido tras los calambres en el 19-17–, la balanza, una vez más volvió a caer del lado del amezketarra, en un guión que, poco a poco, va haciendo mella en Unai Laso, pues es una partitura que viene repitiéndose con asiduidad en los enfrentamientos entre ambos delanteros para desesperación del navarro.

Y es que, tras unos primeros compases de la final en la que se fueron intercambiando golpes, a partir del 10-12 del primer descanso largo, fue Unai Laso el que llevó la batuta, con el resto bailando al ritmo que impuso el de Bizkarreta.

Sucedió que, por mucho que Imaz errara el primer saque y que Laso también cometiera un error en el 2-0, las sensaciones del amezketarra no fueron las mejores. A pesar de ser el que más experiencia tiene en este tipo de partidos, como si la auto-exigencia de esa triple corona lo hubiera bloqueado, cometió tres errores pronto, su zurda no le funcionó y, sobre todo, estuvo menos participativo que de costumbre, confiando más de lo habitual en un Julen Martija que sostuvo a la pareja durante muchos minutos, pues en ese arranque fue más que un Ander Imaz muy fiable.

Arreón de Laso

Sin embargo, la igualdad reinante hasta ese momento se rompió tras el primer paso por vestuarios. A la vuelta fue Unai Laso el encargado de marcar las diferencias que no habían existido hasta entonces. Con una pelota de más salida, el de Bizkarreta se adueñó de la cancha, enviando a su amigo Martija cerca del rebote –Imaz también estuvo más cómodo con este material– y acertando mucho en el remate.

Fueron los peores minutos para Altuna-Martija, pero quizá también la clave de su triunfo. Porque viendo que el amezketarra no tenía su día y con un Laso en ebullición, lo fácil hubiera sido dejarse llevar o echar la toalla, pero los de Aspe demostraron una fuerza mental que los llevó a las txapelas.

Dicen que el ataque gana partidos y la defensa campeonatos, una máxima que le viene como anillo al dedo a la final de ayer en Bilbo, pues fue esa resiliencia de los de Aspe –con un Martija estelar– la que les valió para, casi sin darse cuenta, con errores azues, equilibrar un partido que se les escapaba como arena entre los dedos en el 11-17, el momento crítico de una final que se llegó a ebullición al final.

Como si lo tuviera planeado, Altuna sacó el cuchillo cuando llegó su momento. Estando mejor o peor, –salvo accidente– siempre compite y en los finales apretados nueve de cada diez terminan cayendo de su lado. Los problemas físicos de Martija no entraban esa partitura triunfal, pero agregaron leyenda a unas txapelas tan trabajadas como merecidas.

Hiru txapelen klubeko kidea eta binaka errepikatzen gazteena

Atzo Bilbon jantzitako txapelek esanahi berezia izan zuten bai Jokin Altuna bai Julen Martijarentzat, bakoitzarentzat bere eran. Amezketarraren kasuan, Lasoren eta Imazen aurka jantzitakoa izan da bere lehen txapela Binakako Txapelketan eta horri esker hiru txapel nagusiak jantzi dituzten pilotarien klub berezian sartu da 26 urte bete eta astebetera. Atzoko txapelarekin, Julian Retegi, Fernando Arretxe, Abel Barriola, Aimar Olaizola, Juan Martinez de Irujo eta Mikel Urrutikoetxea berdindu ditu, jokatutako hamargarren finalean. Bide batez, hiru txapelak lortu dituen lehen pilotari gipuzkoarra bilakatu da Altuna III.a.

Binakako txapela lortzea hasiera batean uste baino gehiago kostatu zaion arren, aurretik hiru txapel zituen jantziak Altunak Lau eta Erdikoan (2017, 2020 eta 2021) eta beste bi Buruz Burukoan (2018 eta 2021). Atzotik, historian hiru txapelak janzten bigarren pilotaririk gazteena da, bere idoloa zen Juan Martinez de Irujoren atzetik. Iberokoak 25 urterekin lortu zuen hiru txapelak lehen aldiz janztea, 2006an. 2014an ere balentria hori errepikatu zuen.

Julen Martijak ere badu gogoan ondo gordetzeko beste motibo bat Bilbon atzo jantzitako txapelarekin. Bera zen lau finalistetan binakako finala jokatuta eta irabazita zuen bakarra eta, atzotik, 24 urterekin, bera da txapelketa honetan garaipena errepikatzea lortu duen pilotari gazteena. Txapelketaren palmaresean laugarren postuan berdinduta geratu da bina txapel jantzi dituzten pilotari multzo zabalarekin: Beloki, Martinikorena, Olaizola I.a, Rezusta, Ladutxe, Zabaleta, Bengoetxea IV.a, Ezkurdia, Martinez de Eulate, Onaindia eta Urzelai. Jokatutako bi finalak irabazita lortu du gainera.J.O.