Carlos GIL
Aanalista cultural

Reflexión

Asistí el pasado sábado a una representación de “Malvinas, 74 días/1982”, que dirige Cristina Gómez Comini, a partir de un texto de Soledad González, en el Teatro Real de la localidad argentina de Córdoba, sede la reconocida Comedia Cordobesa que cuenta con tres elencos estables. Un espectáculo de formato medio, con dieciséis intérpretes en escena. No quisiera introducir muchos datos de análisis de la puesta en escena, sino que me parece reseñable que una institución pública se acerque a estos hechos tan difíciles de asumir por el pueblo argentino, después de cuarenta años, y lo hago con entereza, con un buen pulso para no ocultar la verdad, pero con la intención de no herir demasiado la sensibilidad de quienes sienten emociones muy encontradas.

Lo importante de este montaje es desde dónde se mira, cómo se resuelven las contradicciones, qué personajes históricos y en qué tono aparecen e inciden en el todo, porque el uso del coro trágico de mujeres es un acierto, como lo son los relatos de los soldados, la carne de cañón frente al delirante discurso patriotero de la Junta Militar que inició ese desastre. Disfruté de la propuesta por entender de la valentía de tocar ese tema en el escenario, de hacerlo con sutileza, en un montaje ambicioso. En la función presenciada el aplauso fue mínimo, caluroso, pero reprimido por las circunstancias. ¿Qué se aplaude? El asunto tratado marca y conmociona, y ayuda a la reflexión.