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La OCDE ratifica el frenazo en Europa por efecto de la inflación

Las tensiones inflacionistas actúan como un freno en el ritmo de crecimiento de la economía europea y la tendencia no cambiará en los próximos meses, según adelantan los indicadores compuestos avanzados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La ralentización que se corrobora afecta tanto al conjunto de la zona euro como a Estados como el alemán, italiano, francés y español.

El ‘termómetro económico’ de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que sirve para detectar cambios de tendencia, confirma la ralentización de la actividad económica. El índice compuesto de indicadores líderes (CLI) ratifica la pérdida de impulso en el ritmo de crecimiento en Europa como consecuencia de las presiones inflacionistas y de las peores expectativas para el sector manufacturero.

«Los CLI continúan apuntando a que el crecimiento está perdiendo impulso en Europa y a un crecimiento estable en el área de la OCDE en su conjunto», anunció el ‘think tank’ de los países avanzados, que atribuye el frenazo del crecimiento europeo al «aumento de la inflación y a la disminución de las expectativas en el sector manufacturero».

La ralentización afecta tanto a la zona euro como conjunto como a Estados como el alemán, francés, italiano y español, así como al Reino Unido. Fuera de Europa, los CLI siguen apuntando a un crecimiento estable en Canadá, Japón y EEUU, así como en China (sector industrial) e India. En Brasil, sigue señalando una desaceleración.

El indicador de abril bajó 18 centésimas para toda la eurozona a 100,09 puntos, es decir, se quedó todavía ligeramente por encima del nivel 100 que indica la media de largo plazo.

Las caídas en ese mes fueron todavía mayores en el Estado francés (20 centésimas a 99,11 puntos) e Italia (23 centésimas a 100,20 puntos) y algo inferiores en el Estado español (15 centésimas a 100,48 puntos) y en Alemania (17 centésimas a 100,30 puntos).

En el Reino Unido, el descenso fue aún más pronunciado (31 centésimas a 100,03 puntos).

El indicador subió en Estados Unidos por tercer mes consecutivo, 7 centésimas en abril (a 100,15 puntos) y también progresó en Japón (2 centésimas a 100,60 puntos). En los países latinoamericanos miembros de la OCDE, Chile continuó con la tendencia a la baja, con una pérdida de 39 centésimas a 98,85 puntos. Menos acusado fue el descenso de Colombia, que bajó 12 centésimas a 101,43 puntos, por encima de los 100 puntos de la media de largo plazo.

La OCDE advierte de que las incertidumbres en curso relacionadas con la guerra en Ucrania y el covid generan fluctuaciones más altas de lo habitual en los componentes de CLI, por lo que «deben seguir interpretándose con cuidado y su magnitud debe considerarse como una indicación de la fuerza de la señal y no como una medida del crecimiento de la actividad económica».

Cebek rebaja su previsión y defiende el pacto de rentas

Cebek rebaja del 5,2% al 4,5% la previsión de crecimiento de la economía vizcaina para 2022 debido a los efectos de la guerra en Ucrania, los incrementos de los costes energéticos y la inflación, entre otros factores, según las estimaciones presentadas ayer por su presidenta, Carolina Pérez Toledo.

En la comparecencia ofrecida ante la asamblea general ordinaria que Cebek celebra hoy, la responsable de la patronal vizcaina precisó que se está viendo afectado «especial y negativamente» el sector industrial, sobre todo, las pequeñas y medianas empresas. Llamó, en este contexto, a «unir fuerzas» y propiciar un «trabajo conjunto» entre empresas, trabajadores, instituciones y gobiernos.

El secretario general de la patronal vizcaina, Francisco Javier Azpiazu, fue más directo al explicar cómo entienden ese trabajo conjunto. «Las empresas están dispuestas a hacer un esfuerzo en incrementos salariales, pero es imposible trasladar la inesperada y elevada inflación a los sueldos, porque las dejaría en situación de supervivencia: pedimos a los sindicatos que lo tengan en cuenta», indicó Azpiazu.

Señaló, así, que el 92% de las empresas consideran «imprescindible» el pacto de rentas «para evitar el traslado de los efectos de la inflación a los costes laborales». GARA