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MOGADISCIO

El hambre se cobra una vida cada 48 segundos en África Oriental

Las ONG Oxfam Intermón y Save the Children alertan en un nuevo informe de que en Etiopía, Kenia y Somalia una persona podría morir víctima del hambre cada 48 segundos como resultado de la peor sequía en 40 años, el covid-19, la crisis climática, la inflación y la subida «sin precedentes» de los precios de los alimentos por la guerra en Ucrania. Prevén que a nivel mundial 181 millones de personas padecerán niveles críticos de hambre durante este año.

En Kenia, precisan, 3,5 millones de personas están en situación de hambre extrema. «Los fondos desembolsados para afrontar la emergencia son totalmente insuficientes, mientras otras crisis, entre ellas la guerra en Ucrania, contribuyen a agravar la escalada de hambre en la región», subrayan.

En Somalia, la ONU estima que 350.000 niños podrían morir para el verano si «los Gobiernos y los donantes no abordan la situación de inseguridad alimentaria y desnutrición ya».

Oxfam Intermón y Save the Children inciden en que el número de personas que padece hambre extrema en estos tres países se ha duplicado con creces desde 2021, pasando de diez millones de personas a más de 23 millones en la actualidad. Mientras, el nivel de endeudamiento se ha multiplicado por más de tres (de 20.700 millones de dólares en 2012 a 65.300 millones en 2020), lo que «obliga a estos países a desviar recursos destinados a servicios públicos y medidas de protección social para hacer frente a la deuda».

El director general de Oxfam Intermón, Franc Cortada, denunció que «pese a que las señales de alerta eran cada vez más claras, la respuesta de los líderes mundiales ha sido lamentable: demasiado tardía y escasa. El hambre es un fracaso político».

«Si no actuamos, cada minuto que pasa es un minuto más cerca de la inanición y la posible muerte de un niño. ¿Cómo podemos aceptar que esto vuelva a ocurrir?», añadió Andrés Conde en nombre de Save the Children.

Cambio climático

El cambio climático ha provocado que esta sequía agravada por el fenómeno La Niña en el Cuerno de África sea «más profunda y prolongada de lo habitual. Ha diezmado las reservas económicas, los rebaños y la salud de las personas. Sin embargo, la región es una de las que menos contribuye al cambio climático, pues en su conjunto apenas emite el 0,1 % del total de las emisiones de carbono globales».

En palabras de Cortada, «la gente muere de hambre no porque en el mundo falte comida o dinero, sino por una total falta de voluntad política».