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KINSHASHA

La RDC entierra los restos del héroe independentista Patrice Lumumba

El entierro de los restos de Patrice Lumumba puso ayer fin a nueve días de luto nacional y de recuerdo que el féretro del icono independentista llevó por toda la RDC. El presidente, Felix Thsisekedi, subrayó la necesidad de establecer responsabilidades para la reconciliación.

Cortejo de los restos de Lumumba en el entierro.
Cortejo de los restos de Lumumba en el entierro. (Arsene MPIANA AFP)

«A partir de ahora, descanse en paz...». El ataúd de Patrice Lumumba fue enterrado en Kinshasa ayer, aniversario de la independencia de la República Democrática del Congo (RDC), más de 61 años después de su muerte y al final de una peregrinación de nueve días por el país, poniendo fin al luto nacional.

En una ceremonia solemne, el presidente de la RDC, Felix Tshisekedi se dirigió directamente al féretro que contenía lo que queda de los restos del mártir de la independencia: un diente, con valor de reliquia. «Le agradezco, señor primer ministro, nuestro héroe nacional. Que la tierra de nuestros antepasados le sea dulce y leve», afirmó, tras saludar la «lucha despiadada contra el colonialismo», por la libertad y la independencia, liderada por Lumumba.

Poco después, el ataúd fue llevado a un mausoleo de hormigón y vidrio, coronado por una imponente estatua de Lumumba, erigida en la avenida que lleva su nombre.

Según los historiadores, fue su discurso contra el racismo de los colonos belgas lo que lo convirtió en leyenda el 30 de junio de 1960, día de la proclamación de la independencia del antiguo Congo Belga. Un discurso que también selló su destino. «Hemos conocido las ironías, los insultos, los golpes que tuvimos que sufrir mañana, tarde y noche, porque éramos negros», afirmó en aquel discurso, respondiendo así al rey Balduino de los belgas, que acababa de saludar la obra «civilizadora» de su antepasado Leopoldo II.

Después de solo 75 días, fue derrocado y, unos meses más tarde, ejecutado junto a dos compañeros el 17 de enero de 1961 por separatistas katangueses y mercenarios belgas, con apoyo de la CIA estadounidense. Su cuerpo, disuelto en ácido, nunca fue encontrado.

Pasaron décadas hasta que se descubrió que se habían guardado restos humanos en Bélgica, cuando un policía belga que participó en la desaparición se jactó de ello y un diente fue incautado en 2016 por la justicia belga.

Ayer el presidente congoleño agradeció a la familia de Lumumba, cuyos hijos, nietos y bisnietos estaban presentes, pero también al pueblo belga y a sus autoridades por «haber contribuido al restablecimiento de la verdad después años de negación». «Solo después de haber dicho la verdad, después de haber establecido las responsabilidades de unos y otros, podemos juntos, congoleños y belgas, iniciar la etapa decisiva del perdón, la justicia y la reconciliación verdadera y definitiva», estimó Kashedi.