Àlex ROMAGUERA
CRISIS EN EL GOVERN

JxCat sale del Govern y desata una crisis institucional en Catalunya

Por una mayoría ajustada -con un 55,73% del voto-, los afiliados de Junts per Catalunya han decidido que sus siete consellers abandonen el Ejecutivo presidido por Esquerra Republicana, que a partir de ahora tendrá que gobernar en solitario -el president Pere Aragonès dijo anoche que lo hará «por responsabilidad»- y buscar nuevos aliados para agotar la legislatura.

Jordi Turull, Laura Borràs y Albert Batet, a su llegada a la sede de Junts per Catalunya.
Jordi Turull, Laura Borràs y Albert Batet, a su llegada a la sede de Junts per Catalunya. (David ZORRAKINO | EUROPA PRESS)

Junts per Catalunya (JxCat) dejará el Govern de coalición constituido con Esquerra Republicana (ERC) de Catalunya el 21 de mayo de 2021, hace ahora un año y medio. Esta es la decisión que salió de la consulta a la cual se sometió la militancia del partido liderado por Laura Borràs. El margen fue bien escaso: un 55,73% se mostró partidario de la ruptura, el 42,39% votó en contra y un 1,88%, en blanco. En total, participaron 5.118 de los 6.465 afiliados que tenían derecho a voto, lo que equivale al 79,18% del total.

A efectos prácticos, los resultados implican que las siete consejerías que ostentaba Junts (la mitad del Ejecutivo de coalición) quedarán vacantes, lo que obligará al president Pere Aragonès a buscar entre sus filas quien las ocupe de forma inmediata. Un hecho que, en el actual tesitura marcada por la crisis económica y el inicio del debate sobre los presupuestos de 2023, representa para ERC un auténtico contratiempo.

Aparte de remodelar su equipo, Aragonès no tendrá más remedio que buscar, en la geometría variable, la fórmula para mantener sus políticas a flote si quiere terminar la legislatura. De otro modo, probablemente se verá abocado a un avance electoral.

Una ruptura anunciada

La opción adoptada por JxCat de abandonar el Govern no ha sido compartida por una parte nada despreciable de la militancia. Todos los consellers de la formación, un gran porcentaje de sus alcaldes y algunas de las figuras más relevantes del proyecto, como el anterior secretario general, Jordi Sànchez, se habían inclinado por mantenerse dentro del Govern. Entendían que salir de él restaba visibilidad al partido, le ubicaba en el difícil terreno de la oposición y, en vistas a los comicios locales de la próxima primavera, perjudicaba su imagen como una herramienta determinante en la política catalana.

Pero, aún y así, la decisión de salir del Ejecutivo estaba decantada después de que Aragonès resolviera cesar al vicepresidente de la Generalitat y destacado dirigente de JxCat, Jordi Puigneró, después de que, en el último debate de política general en el Parlament, el portavoz de la formación independentista exigiera al president que se sometiera a una cuestión de confianza por entender, a su criterio, que los republicanos habían incumplido los aspectos claves del acuerdo de coalición suscrito entre ambas formaciones al inicio de la legislatura.

Este reproche, sumado a la destitución de Laura Borràs como vicepresidenta del Parlament o los desencuentros que ERC y JxCat evidenciaron con motivo de la pasada Diada y el quinto aniversario del referéndum del 1 de octubre, cuando una parte de los manifestantes silbaron a la anterior presidenta de la Cámara catalana, la republicana Carme Forcadell, han sido claves para entender el resultado de esta consulta interna.

Desde el mismo día que la dirección convocó la consulta, los partidarios de salir del Govern no hicieron más que aumentar. Aparte de Borràs, contaba con el respaldo de otros pesos pesados del partido, entre los que se hallaban el mismo Jordi Puigneró o los diputados y miembros de la ejecutiva Aurora Madaula, Joan Canadell, Francesc de Dalmases, Jaume Alonso-Cuevillas, Salvador Vergés o el actual portavoz, Josep Rius.

Pero quien ha decantado la balanza ha sido, sin lugar a dudas, el expresident Carles Puigdemont, que esta misma semana retuiteó un artículo en el que Rius expresaba su convencimiento que JxCat tenía que dejar el Gobierno de coalición. Únicamente se ha mantenido al margen del debate el secretario general, Jordi Turull, consciente de que inclinarse por una opción u otra podría desembocar en una crisis irreversible en el seno de la formación, sin descartar incluso una escisión.

En cualquier caso, los resultados han vislumbrado de forma nítida la existencia de dos sensibilidades bien claras dentro de JxCat: por una parte, la más emparentada con el espíritu de la antigua Convergència i Unió, mucho más institucional y pragmática, que encarnan los consellers, alcaldes de larga trayectoria o Jordi Sànchez; y, por otra, la más activista y que apuesta por la estrategia de confrontación con el Estado.

Un sector y otro, si bien estaban alineados en la defensa del carácter transversal de Junts per Catalunya y compartían los motivos que han llevado al conflicto con ERC, discrepaban abiertamente sobre la forma de encauzar y reconducir la crisis con sus socios de Gobierno.

Incógnitas en abierto

Recoser las dos almas que conviven en Junts per Catalunya será, sin lugar a dudas, la principal tarea que tendrá ahora por delante Jordi Turull. Así se antoja visto el estrecho margen que han desvelado los resultados, lo cual invita a especular sobre las consecuencias que tendrá para la estabilidad del proyecto. Cabe recordar que, tras los siete consellers que perderán el puesto, hay 260 cargos que dependen de ellos, a los cuales el partido tendrá que proporcionarles una salida.

Y, ante los comicios municipales, es posible que la formación no pueda contar con Xavier Trias, quien había expresado sus reservas a presentarse como alcaldable de Barcelona si JxCat terminaba por abandona el Govern.

En cualquier caso, es evidente que tanto Turull como Laura Borràs tomarán más relieve como los dirigentes que, junto a su entorno de confianza, marcarán el rumbo político de la formación.

Un rumbo que, según Borràs, pasa por hacer «una oposición firme, contundente y responsable». Así se expresó ayer mismo tras conocerse los resultados. Después de considerar que la legitimidad del Govern de Aragonès ha quedado en entredicho, pues «solo le quedan 33 apoyos de los 74 que tenía cuando fue investido president», Borràs anunció que, sin perder la vocación de gobierno, «Junts per Catalunya trabajará incansablemente para mejorar las condiciones de vida de la gente y lograr la independencia».

También en la misma línea, Turull reprochó a Aragonès que, mientras en el ámbito de las políticas sectoriales se estaba realizando una buena tarea, en el ámbito nacional «ha priorizado acuerdos al PSOE que no han dado ningún rédito a los ciudadanos de Catalunya». Para Turull, en coherencia con este diagnóstico y viendo que ERC estaba modificando el acuerdo de gobierno de forma unilateral, «no podíamos seguir igual».

Ante el nuevo escenario, ambos dirigentes se conjuraron para que el independentismo no quede debilitado, sino que a partir de la decisión tomada por JxCat «recupere la credibilidad y la ilusión que nos llevó al 1 de octubre», a la vez que pronosticaron que el partido no sufrirá ningún descalabro pese a que el 40% de los consultados han votado por mantenerse en el Ejecutivo catalán.

Habrá que ver las reacciones que puedan sucederse, cómo ERC gestiona la crisis y recompone el Govern y si, en JxCat, la aparente unidad se agrieta en las próximas horas.

Mahaiko kide ohien auzia, epaiaren zain

Roger Torrent Kataluniako Parlamentuko presidente ohiak atzo ohartarazi zuen desobedientziagatik aurre egin behar izan dion auziak arriskuan jartzen dituela bortxaezintasun parlamentarioa eta botere banaketa, eta akusazioaren «neurrigabekeriaren» helburua independentismoa «iraungitzea» dela, haren «heriotza zibil eta politikoaren» bidez.

Kataluniako Justizia Auzitegi Nagusian epaiaren zain geratu zen atzo Torrent (Enpresa Saileko kontseilaria) eta Josep Costa, Adriana Delgado eta Eugeni Campdepadros Mahaiko kide ohi subiranisten aurkako epaiketa. Fiskaltzak 20 hilabeteko inhabilitazioa eskatu du haientzat, autodeterminazioari eta monarkia gaitzesteari buruzko ebazpenak izapidetzean Auzitegi Konstituzionalari entzungor egiteagatik.

Torrentek (ERC) ohartarazi zuen epaiketa hau lau akusatuentzat edo aurreko Parlamentuko Mahaiarentzat dakarrena baino harago doala; izan ere, bere ustez, «etorkizunerako abisua» da, parlamentarismoaren oinarrietan ondorioak izan ditzakeena, eta arriskuan jartzen ditu adierazpen askatasuna eta ideologia-askatasuna.

Bestalde, JxCat-eko diputatu ohi Eusebi Campdepadrosek salatu zuen «epaiketa politiko» baten biktima izaten ari dela, eta Pedro Sanchez Gobernuko espainoleko presidenteari egotzi zion desobedientziagatiko kereila bultzatu izana hauteskundeei begira komeni zitzaionean.

Campdepadrosen arabera, prozesuari bide eman zion exekuzio-intzidentea 2019ko azaroan erabaki zuen Gobernuak, Estatu espainolean hauteskundeak errepikatzera behartuta zegoen unean, eta kereila ez zen 2021eko martxora arte aurkeztu, Kataluniako hauteskundeen emaitzekin bat etorriz, ez baitziren gobernuaren gustukoak izan. «Horrek ere argi uzten du epaiketa politiko baten aurrean gaudela», salatu zuen Generalitateko Justizia Administrazioarekiko Harremanetarako egungo idazkariak. GARA