Maitane ALDANONDO

Propuesta del mercado convertida en una oportunidad de negocio

Ingevital es una solución basada en radares inalámbricos que ayuda a cuidar a los mayores de manera no intrusiva y alertando de posibles incidencias a cuidadores o familiares. Con solo unos meses de vida, la sociedad limitada con sede en Zuatzu (Donostia) ha sido seleccionada por el programa de aceleración de BerriUp.

La directora de Ingevital Laura Ibeas junto a una pantalla que muestra las variables detectadas por el sistema de radares que están desarrollando.
La directora de Ingevital Laura Ibeas junto a una pantalla que muestra las variables detectadas por el sistema de radares que están desarrollando. (M.A.)

La solicitud de un cliente fue el origen de todo. Ingecom Sistemas es una empresa donostiarra de la que Laura Ibeas y su marido han hecho el relevo generacional. Dedicada a la videovigilancia y a la analítica de video, en octubre de 2021 una residencia de mayores les pidió una solución para detectar las salidas de cama de sus pacientes. Para salvar problemas de privacidad y precio, investigaron varias alternativas, hasta dar con los radares, «más asequibles» y que recogen más datos sin ser intrusivos.

Al ver que podía ser un negocio, en marzo decidieron crear Ingevital, y desde entonces todo ha ido muy rápido. A sugerencia de una residencia, tocaron la puerta de la Fundación Adinberri de la Diputación Foral del Gipuzkoa, donde les animaron a presentarse a la convocatoria de la aceleradora BerriUp dirigida a la Silver Economy -centrada en las necesidades y demandas de las personas mayores- y finalmente fueron seleccionados.

Ganar fue un espaldarazo y el programa está siendo una experiencia «muy positiva». Cuentan con formación personalizada y recibirán la inversión de 50.000 euros del fondo Easo Ventures con el objetivo de validar su producto a través de los instrumentos que BerriUp, Adinberri y Rural Kutxa pondrán a su disposición. Ibeas afirma que la mentoría es «muy buena» y está aprendiendo mucho, además de tomar conciencia de la importancia de ciertos aspectos como el marketing digital. Así mismo, les aporta una red de contactos tanto para obtener financiación como para definir el proyecto; de hecho, una de sus dos pruebas piloto la están realizando en una residencia del Grupo Solera que pertenece a Rural Kutxa.

VENDER PARA SEGUIR

Los sensores se colocan encima de la cama y detectan los micro y nano movimientos del cuerpo. Teniendo en cuenta el efecto dopper -cómo rebotan las ondas-, mediante fórmulas matemáticas estiman la frecuencia respiratoria, la cardíaca, la posición del cuerpo o los movimientos. A partir de esos datos, están desarrollando un sistema inteligente de alarmas para incidencias.

A las residencias se dirigen con proyectos llave en mano de instalación o integración del sistema, así como un servicio de mantenimiento y apoyo en la definición de alarmas. Están testando el prototipo y montando un laboratorio de pruebas, a la vez que confirman que el interés del mercado es real. Para ello, están contactando con las residencias de Gipuzkoa y entrando también en Bizkaia.

Validarán la tecnología en las residencias, y no están lejos de pasar a pisos tutelados. De ahí, quieren llegar a los domicilios, inicialmente, como ayuda técnica, y en un futuro ofrecer un kit auto-instalable. Saben que necesitan un producto «muy pulido» para dar ese último paso, por eso quieren empezar a vender e invertir en los siguientes desarrollos. Además, han solicitado ayudas a Adinberri, Fomento de Donostia y tienen intención de presentarse al programa Ekintzaile de la Spri.

Ibeas cuenta con el apoyo de la matriz y de un empleado en esta experiencia que supone «muchas horas, obligaciones y aprendizaje». La responsable cree que esta solución puede ser de gran ayuda, lo que viniendo de la industria les emociona y resulta gratificante.