Las asambleas de Ulma y Orona dicen adiós a la Corporación Mondragon
Un 80% en Ulma y un 72% en Orona. Los resultados no dejan lugar a la duda. Una amplia mayoría de los socios y socias de ambas cooperativas respaldó la propuesta de sus directivas de abandonar la Corporación Mondragon, que pierde a dos de sus principales puntales. Tras mostrar su respeto a la decisión adoptada, Mondragon puso el acento en «la intercooperación y solidaridad».

Orona y Ulma abandonan la Corporación Mondragón. Así lo han decretado los socios y socias de ambas cooperativas, reunidos ayer en asamblea.
Primero se conoció la decisión de Ulma, que opta por marcharse con un contundente respaldo del 80,52% entre los 2.800 asociados de las nueve empresas que conforman esta cooperativa. La decisión de salir fue ganadora en todas ellas.
Otro tanto ocurrió con Orona, donde votó a favor de la salida el 72% de los presentes o representados. En este caso se computaron 1.087 síes a esta decisión y 470 noes.
Según puntualizó Ulma en una nota de prensa, lo aprobado es el deseo de «sustituir la relación» actual con Mondragon «por un nuevo modelo» y también para seguir aportando como hasta ahora a los fondos gestionados por Mondragon Fundazioa. Su presidente, Lander Díaz de Gereñu, destacó que «hoy &esc;[por ayer], los órganos de las cooperativas de Ulma han recibido un mandato claro. A nuestro juicio la mejor forma de hacer eso está en la fortaleza del Grupo Industrial Cooperativo Ulma. En cuanto a Mondragon, estamos dispuestos a trabajar conjuntamente en todas las acciones que redunden en beneficio de este modelo de éxito», indicó.
El presidente de Orona, Oier Lizarazu, por su parte, dijo que a «este acuerdo tan importante para garantizar el futuro de Orona y su aportación al movimiento asociativo cooperativo se ha llegado tras la celebración de más de 80 sesiones informativas».
La salida de ambas es un duro golpe para el principal conglomerado empresarial vasco, que ve cómo sueltan amarras dos compañías que suman el 15,2% de sus ventas -unos 1.700 millones de euros- y el 13,75% de su empleo, con 11.000 puestos entre ambas. Consumado el divorcio, llega la hora de la letra pequeña. Porque finiquitar una relación de décadas no es tan sencillo como cortar por una línea de puntos, y seguirá habiendo interacción e intereses en común. Por ejemplo, Orona y Ulma declararon su intención de que sus asociados continúen siendo mutualistas de Lagun Aro Seguros.
Respeto de Mondragon
En la nueva etapa sin ambas cooperativas, la Corporación Mondragon pone «el acento en la intercooperación y la solidaridad», según indicó en un comunicado.
Se reafirmó en «el respeto total y absoluto a las decisiones de ambas cooperativas» y trasladó a ambas cooperativas su deseo de que sus proyectos empresariales y su modelo cooperativo «evolucionen en positivo de cara al futuro».
Lanzó, además, un mensaje en clave de ilusión, soportado en la evolución positiva de sus negocios, en los proyectos de futuro que se están abordando en la actualidad y en la confianza de que el modelo cooperativo es el adecuado para enfrentar los desafíos de los mercados y para construir sociedades más cohesionadas y sostenibles».
A primera hora
Buena parte de los socios y socias de Ulma y Orona tuvieron que madrugar para asistir a las asambleas. Ulma organizó decenas de autobuses para desplazarse hasta Illunbe, en Donostia, principalmente desde Oñati y Legazpi.
Más complicada fue la logística para los votantes de Orona. La empresa fletó seis aviones desde Madrid, Barcelona, Málaga, Alicante, Sevilla y Valencia, que aterrizaron en Noain para desplazarse posteriormente por carretera hasta la sede de Hernani.
GARA se acercó al coso donostiarra, pero el acceso al interior del edificio estaba vetado a periodistas y fotógrafos. «No podemos dar ninguna información», respondieron en una de las puertas ante la pregunta de si posteriormente había algún tipo de comparecencia o comunicado. Durante todo este proceso Ulma y Orona han sido un muro de silencio, incluso ante las solicitudes de información práctica sobre horarios o la posibilidad o no de asistir.
Antes de entrar, algunos socios se mostraban preocupados por la incertidumbre y por lo rápido que se ha desarrollado todo el proceso. La mayoría declinaba hacer comentarios.
Desde junio
El punto de inflexión se puede situar a principios de junio, cuando ambas empresas remitieron a la Corporación una propuesta que tenía como principal punto la creación de la figura de «cooperativas convenidas», que no estarían sujetas a las decisiones que se toman en los congresos anuales. Un cambio que modificaría los derechos y obligaciones, y que les liberaría por ejempo de aportar a los instrumentos financieros corporativos como Mondragon Inversiones, aunque aseguraron que seguirían aportando a la caja común en Lagun Aro, Laboral Kutxa o MU.
De puertas afuera, la Corporación respondió que estaba abierta a debatir la cuestión, aunque suponía «un cambio profundo» en su idiosincrasia y, por tanto, no se podía analizar con prisas e introducirla en el congreso de noviembre. Sin embargo, Ulma aseguró a sus socios que de puertas adentro la réplica fue un rechazo absoluto.
Además, desde Mondragon se ha dejado deslizar la idea de que todo obedece a una falta de solidaridad de ambas empresas con el conjunto de cooperativas, mientras que desde posiciones cercanas a Ulma y Orona se apunta un malestar con la concentración de poder de algunas de las grandes firmas -Eroski o Caja Laboral- dentro de los órganos de dirección de la Corporación.
Irizar y Ampo
No es el primer terremoto que se vive en Mondragon, algo que tampoco es raro en una compañía de estas dimensiones, con casi un centenar de cooperativas, 11.400 millones de facturación y 80.000 personas empleadas. En 2008 se creó una situación similar a la actual con la marcha de Ampo e Irizar.
Un lustro más tarde, en 2013, se vivió una crisis de otro signo, con la quiebra de Fagor Electrodomésticos, uno de los buques insignia de la Corporación, que entró en preconcurso de acreedores al no poder afrontar más pagos cuando ya acumulaba una deuda de más de 800 millones de euros.

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