Seis semanas más de invierno
La ciencia siempre por delante: la marmota Phil acaba de señalar que quedan seis semanas más de invierno y al conocer ese detalle Joe Biden ordenó derribar un globo de origen chino al que califican de espía, del que han aparecido uno, dos o tres ejemplares más sobrevolando, al parecer, Suramérica. Detalles de un cuento chino. Por lo tanto, no es necesario consultar cada mañana los partes del tiempo, vienen días de invierno, que comporta temperaturas frías, precipitaciones que podrán ser de nieve a partir de cierta altitud, es decir lo normal.
Pero en estos tiempos difusos uno escribe (o dice, o piensa) lo normal y empieza a ser normal dudar de toda normalidad que no se incluya dentro de una excepcionalidad admitida, inclusiva, versátil, adyacente o tangencial. La geometría como forma para establecer la plantilla de pensamiento que irradie alguna manera de entender este mundo que, entre globos, tanques, inflaciones y akelarres aznaristas, nos coloque de nuevo ante el invierno más duro de las ideas congeladas o guardadas en alcanfor que tiene pinta de durar bastante más de otras seis semanas de gestación in vitro.
Le llaman precampaña electoral y no es otra cosa que una involución tácita para llegar a las fechas señaladas exhaustos, hasta el gorro de mentiras, globos sonda, encuestas de diseño y declaraciones que alcanzan el valor de un eructo en cuanto se les saca de contexto, intentando volverse muy crédulo y con poderes extraordinarios como para tener capacidad para contextualizar la miseria política general en la que se suceden propaganda y desatino.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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