GARA
BILBO

En la CAV juegan casi tantas mujeres como hombres, pero ellas menos veces

El porcentaje de mujeres de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa que declaran haber jugado a juegos de azar o apuestas en el último año casi iguala al de hombres, aunque lo hacen con menor frecuencia y en juegos con menor carga adictiva, por lo que buscan menos ayuda.

Estas son algunas de las conclusiones del informe ‘Panorámica sobre Mujer y Juego 2022’ elaborado por el Observatorio Vasco del Juego en colaboración con la UPV y presentado por Iraide Fernández Aragón, doctora en Sociología por la UPV/EHU en una jornada de debate ayer en Bilbo a la que también asistió el consejero de Seguridad de Lakua, Josu Erkoreka.

El informe constata que en los últimos tres años ha aumentado el número de personas que juegan a juegos de azar y apuestas, al subir en 10 puntos el porcentaje de los que lo hacían entre 2019 y 2022 y pasar de un 67% en 2019 a un 76% en 2022.

Por géneros, la mayor subida correspondió a las mujeres, cuyo porcentaje creció 10 puntos en este periodo (del 65,2% al 75,3%), mientras que en los hombres aumento un 7,6% hasta situarse en el 77,5% de los encuestados.

La mayoría, sobre todo las mujeres optaron por juegos con una menor carga de adicción como la Lotería o el cupón de la ONCE.

Además, el estudio ha analizado por primera vez la imagen de la mujer que ofrecen las máquinas tragaperras que están colocadas en 10.026 locales de la CAV. De los 313 modelos de este tipo de máquinas analizados, concluye que en el 57,5% de ellos se presenta una imagen hipersexualizada de la mujer y tan solo en un 30% no aparece la imagen de la mujer.

Un año del Reglamento

Por su parte, Erkoreka recordó que pronto se va a cumplir un año de la entrada en vigor del Reglamento del Juego en la CAV y que, aunque aún es pronto para hacer una balance del impacto social de su aplicación, sí se puede hacer una aproximación sobe sus primeros efectos.

Destacó el de la disminución en un 18% de los locales de apuestas existentes en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa desde que entró en vigor la obligación de instalar sistemas de control del acceso de sus clientes al local, es decir, han pasado de 64 a 51.

Paralelamente, en 2022 se registró un incremento del 30% de personas que voluntariamente se inscriben en los registros que les impiden acceder a estos locales, pasando de 1.360 a 1.813 autoexcluidos voluntarios.