Raimundo FITERO
DE REOJO

Hoy es día dos

La edad es perniciosa para la memoria y las ilusiones. Resulta que, si hoy es día dos de mayo, ayer fue el primero de mayo y escuché retumbar de nuevo todas las retóricas que van aquilatando la historia hasta el techo. Es una suerte de resistencia de los materiales que conforman esa balanza invisible que busca un imposible equilibrio entre capital, plusvalía y derechos laborales. Podríamos titular la efemérides con una buena carga cínica como el día del año en que los sindicatos pueden sacar sus gorrillas y sus banderines a pasear y tener cámaras que les retratan, glosistas que les escriban crónicas y suspicaces que confíen en que algo se puede conseguir a base de negociar y negociar y negociar con quien no quiere negociar.

El día empezó con una de esas noticias que amargan los discursos porque son insuperables en cuanto a simbología y certificación del mundo dual en el que parece que convivimos cuando es una simple superposición de clases neutralizadas que van creando capas sociales que sustentan la Gran Mentira. Un accidente de un autobús a las seis de la madrugada deja a una mujer marroquí muerta, varias graves y otras ingresadas. Son esas migrantes secretas, ahora comprobaremos si estaban con papeles oficiales en regla, que ayudan a que en cada rincón de nuestro herrialde en el supermercado de cabecera encontremos fresas, arándanos u otros frutos rojos. ¿Sabrán estas mujeres que el accidente sucedió en el primero de mayo, una fecha que se guarda para alabar la fuerza del trabajo de manera universal. ¿Podrán sindicarse en sus leoninas condiciones de trabajo? Hoy es día dos.