No se necesita teoría
Tener, poseer o usar alguna teoría ayudaba antes del ruido a orientarse en el desierto de las propuestas electorales para confeccionar un panfleto al que se llamaba programa. Ahora parece que lo ideal es no tener ninguna teoría, confeccionar formularios básicos para rellenar en las redes sociales, unos buenos filtros en el teléfono y contestar a vuelapluma cualquier cuestión que tenga que ver, aunque sea relativamente, con la realidad política en la que debe intervenir.
Esta falta de teoría se extiende no solamente a quienes están ahora en la feria de las candidaturas, sino, muy especialmente, a una clase de sicarios de la desinformación que ocupan estructuralmente los medios, las tertulias, las opiniones audiovisuales, escritas y susurradas. La indignidad periodística en la que chapoteamos empieza a ser tan crónica que no se vislumbra una solución factible para desatascar el actual nudo de dudosa tendencia a generar conflictos y problemas que solamente creen desafección en la ciudadanía y se siembran fenómenos que apoyen a las soluciones más radicales, que es lo que en el reino de España se comprueba de manera fehaciente con la extrema derecha bicéfala y sus ejércitos de infantería, blindados y artillería mediática.
Todo lo anterior y lo que sigue se escribe sin teoría alguna que sirva de lecho intelectual para desarrollar la argumentación por lo que esta entrega es una pura acción de cuñadismo integral, parangonable a los eméritos líderes oscuros de cierta izquierda iluminada que, para mayor abundamiento, se convierten en informadores de parte con una emisora de televisión.

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Un esquiador de Irun, entre los tres fallecidos por un alud en Panticosa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político
