Una gran movilización aupa al NFP y amarga la noche a la ultraderecha
La que parecía destinada a ser una noche dulce para la extrema derecha acabó siendo, gracias a la unidad y la movilización social, un hito para la izquierda agrupada en el Nuevo Frente Popular, que se alzó con la victoria. Jean-Luc Mélenchon no tardó en exigir el liderazgo del Gobierno, pero los macronistas, segundos a muy poca distancia, no cederán tan fácil el control del Ejecutivo.

Incertidumbre. Probablemente la palabra que más certeramente describía la jornada electoral de ayer era esa. Con el ultraderechista RN alzándose holgadamente con la victoria en la primera vuelta, estaba por ver si el muro argamasado en torno sobre todo del Nuevo Frente Popular (NFP) sería capaz de evitar la llegada de los de Marie Le Pen al Ejecutivo.
No entraba en muchas quinielas, sin embargo, que la izquierda no solo contuviera a la extrema derecha sino que se hiciera con la victoria, o que incluso que la coalición macronista Ensemble quedara muy por delante del RN ultra.
Pero los resultados, consecuencia de una gran participación, fueron incontestables. Tanto, que el líder del NFP (tenía 181 escaños al cierre de esta edición, por 166 de Ensemble y 143 del RN), Jean-Luc Mélenchon, no esperó a que concluyera el recuento para emplazar al presidente Emmanuel Macron a que les encargue formar el nuevo Gobierno.
El presidente, dijo Mélenchon ante sus exultantes simpatizantes en París, «tiene el deber de llamar al Nuevo Frente Popular a gobernar». El líder de Francia Insumisa añadió que Macron «debe ceder y admitir esta derrota sin intentar eludirla de ningún modo».
Mélenchon rechazó de plano cualquier posibilidad de pactar con el centrismo que lidera el mandatario galo. «Nos negamos a entablar negociaciones con su partido para hacer combinaciones, sobre todo después de haber criticado implacablemente su política de maltrato social durante siete años», argumentó, e insistió en que «las lecciones de la votación son claras: la derrota del presidente de la República está claramente confirmada».
Más comedido, pero también contundente, Olivier Faure, secretario general, del Partido Socialista (PS) francés, integrante igualmente del Nuevo Frente Popular, advirtió de que la izquierda no tolerará ninguna «coalición de contrarios que vaya a traicionar el voto de los franceses y prolongar las políticas macronistas». «Francia merecía más que la alternativa entre neoliberalismo y fascismo», consideró.
ATTAL PRESENTA SU DIMISIÓN
Sin embargo, Macron, que vistos los precedentes y las expectativas no salió tan mal parado, se limitó a valorar que «ha funcionado» el «cordón republicano» para evitar una victoria de la extrema derecha, según fuentes de su entorno citadas por varios medios, y sostuvo que los resul- tados no responden a la pregunta de «quién gobernará». Pidió «cautela» al respecto y consideró que el bloque que él lidera «no está muerto».
Mucho más incisivo, y dando pistas de lo que pueden deparar las próximas semanas, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, defendió que con los resultados de las legislativas «nadie puede apropiarse la victoria», criticó a Mélenchon por «hacer declaraciones grandilocuentes en la televisión» y opinó que sus filas deben «abrirse a la derecha republicana más de lo que lo hemos hecho hasta ahora». Toda una declaración de intenciones.
La situación, en cualquier caso, no es fácil para el bloque que ha sostenido al Ejecutivo, y ejemplo de ello es que el primer ministro, Gabriel Attal, anunció que presentará hoy mismo su dimisión, «fiel a la tradición republicana» tras la derrota. «Yo no elegí esta disolución, pero me negué a someterme. Decidimos luchar. Advertí sobre el riesgo de una mayoría absoluta del La Francia Insumisa o Agrupación Nacional y del riesgo de que nuestro movimiento desaparezca», añadió el todavía Jefe de Gobierno, en lo que parece una crítica a la sorpresiva convocatoria electoral de Macron. Valoró, en todo caso, que «estos tres riesgos fueron descartados por los franceses. Se lo debemos a este espíritu francés apegado a sus valores».
HOLLANDE ENTRA EN ESCENA
Ocurra lo que ocurra en la hasta ahora mayoría gubernamental, que en cierta medida salvó los muebles, a nadie se le escapa que la heterogénea composición del Nuevo Frente Popular, con dos polos como La Francia Insumisa y el Partido Socialista, más aliados circunstanciales que socios de largo recorrido, puede ser un punto de fricción importante que Macron y los suyos van a tratar de explotar para revertir la correlación de fuerzas que ha dejado esta cita electoral.
En este sentido, son elocuentes las declaraciones del expresidente François Hollande, del PS, quien remarcó que la izquierda, aunque ha quedado en primera posición, no tiene mayoría absoluta y tiene que mostrar «responsabilidad». En un discurso desde Corrèze, donde fue elegido diputado con algo menos del 44% de los votos, el exmandatario dijo que el resultado de los comicios «nos da satisfacción» porque la extrema derecha ha quedado relegada a una representación «muy minoritaria», pero valoró que también da a la izquierda «una responsabilidad», y sostuvo que «debe traer calma» después de la polarización durante la campaña.
BARDELLA SE REVUELVE
Las espadas se mantienen en alto, por tanto, tras unos comicios que provocaron más de un suspiro de alivio, también en la UE, y donde la gran decepción se la llevó el RN de Marie Le Pen. Tanto, que su candidato Jordan Bardella se revolvió ante los resultados y acusó a Macron de «dejar el país en brazos de la extrema izquierda».
«La alianza del deshonor tejida por Macron y -el todavía primer ministro, Gabriel- Attal y sus arreglos electorales con la extrema izquierda han privado a los franceses del enderezamiento político que los franceses habían escogido» en la primera vuelta, lamentó Bardella, al que los sondeos previos daban como el primer ministro más probable y que mostró una interpretación de la voluntad popular muy del estilo de su tradición política.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

Un llamamiento a la esperanza en el último adiós a «Peixoto»

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes
