PELLO GUERRA
IRUÑEA

La cantera de corredores apunta maneras en unos encierros txikis masificados

La segunda tanda de encierros txikis de estas fiestas dejó ayer en evidencia que la cantera de corredores apunta maneras ante las astas de cartón-piedra, incluso entre el gentío.

Miradas cómplices en el encierro txiki.
Miradas cómplices en el encierro txiki. (Iñigo URIZ | FOKU)

Los encierros txikis pusieron ayer en evidencia que la cantera de corredores apunta maneras delante de los morlacos de cartón-piedra y con un recorrido reducido entre la cuesta de Santo Domingo y la Plaza Consistorial a rebosar.

Con el panel con los pañuelos de las peñas enmarcando la hornacina del santo y una gran chuleta para no fallar en el cántico, la chavalería pidió la protección de San Fermín.

Algunos corredores estaban tan tensos que con solo oír el cántico ya empezaron a correr. Finalmente estalló el cohete y entonces sí que ya era imposible pararles, aunque correr tenía su dificultad, ya que el gentío impedía prácticamente moverse.

Los astados de cartón-piedra demostraron una nobleza extrema y avanzaron con exquisito cuidado entre unos corredores que no tenían ningún problema en agarrar del cuerno y posar las manos en los lomos de los morlacos, mientras el pastor que acompañaba al burel de turno no se cansaba de repetir: «Que no se toca al toro».

Al paso, se consiguió llegar hasta la Plaza Consistorial, donde la manada se dio la vuelta y, tras un breve descanso, emprendió el camino de vuelta, ante el asombro de algunos corredores, hasta el punto de que cuatro terminaron cayendo al suelo, protagonizando un pequeño montón a la altura del Ayuntamiento que se resolvió sin mayores consecuencias.

Tras regresar la manada a la hornacina, vuelta a empezar, ya que se hacen varias mangas para disfrute de la chavalería.