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AMMÁN-BEIRUT

El efecto de la agresión israelí se extiende en las fronteras de Jordania y Líbano

El efecto de la agresión de Israel contra Palestina se extendió ayer a la frontera con Jordania, donde un hombre mató a tres colonos israelíes. También en Líbano arreciaron los intercambios de fuego con Hizbulah en la frontera libanesa.

Dos hombres llevan en Nuseirat los cuerpos de Mira Thaer Eid (3 años), y Misk Hasan Eid (5).
Dos hombres llevan en Nuseirat los cuerpos de Mira Thaer Eid (3 años), y Misk Hasan Eid (5). (E. BABA | AFP)

Tres israelíes murieron en un tiroteo a primera hora de ayer en el puente de Allenby o del Rey Husein, que separa Palestina de Jordania. Según el Ejército israelí, el autor de los disparos, a su llegada a la zona, bajó del camión que conducía y abrió fuego con una pistola contra los guardias que custodiaban el cruce antes de ser «eliminado».

Las víctimas eran tres colonos israelíes operadores de grúas que trabajaban en el lugar, uno de ellos con nacionalidad argentina.

El cruce de Allenby, utilizado diariamente por miles de palestinos (que no tienen derecho a usar el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv), fue clausurado, al igual los pasos fronterizos hacia Jordania controlados por Israel.

El Ministerio del Interior jordano afirmó que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, el tiroteo fue fruto de «una acción individual» de un ciudadano jordano que conducía un camión cargado de productos comerciales.

No obstante, varias facciones palestinas saludaron el ataque. Hamas aplaudió la «heroica operación» como una «respuesta natural» a los abusos perpetrados por Israel en Palestina, y que refleja también el rechazo de los pueblos árabes a la ocupación.

La Yihad Islámica Palestina, por su parte, expresó su respeto por el autor del ataque, mientras que los Comités de Resistencia Popular, que aglutinan a milicias palestinas, y el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP) dijeron que el joven jordano «representa la conciencia de toda la juventud árabe», y llamaron a los palestinos a «seguir el ejemplo y a participar en la resistencia».

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aprovechó para apelar a la unidad del país en un momento en el que las movilizaciones masivas siguen exigiéndole que alcance un acuerdo en Gaza y dimita.

Netanyahu volvió a colocar a Israel en el papel de víctima en lugar de como agresor, asegurando que «está rodeado por la ideología asesina del eje del mal de Irán». «Los asesinos no hacen distinciones, quieren asesinarnos a todos, a los de derechas y a los de izquierdas, a los laicos y a los religiosos, a los judíos y a los que no lo son», afirmó.

Por su parte, el ministro de Seguridad Nacional, el ultra Itamar Ben Gvir, reiteró a Netanyahu su petición para que incluya entre los objetivos de la guerra en Gaza «la victoria» en Cisjordania, donde, de hecho, Israel ha acelerado la política de colonización y apartheid, extendiendo las colonias y multiplicando las acciones de destrucción de infraestructuras y muertes masivas por parte tanto del Ejército como de los colonos, paralelas a las que lleva a cabo en Gaza.

Si ayer la violencia llegó a la frontera jordana, en la de Líbano lleva once meses escalando. De madrugada, Hizbulah disparó 50 cohetes en varias andanadas, algunos de los cuales cayeron en una de las aldeas israelíes que han sido evacuadas.

El ataque fue reivindicado por la milicia libanesa en respuesta a un bombardeo israelí la víspera contra los equipos médicos en la ciudad de Froun, que provocó la muerte de tres miembros de la Defensa Civil que intentaban sofocar un incendio provocado por otro ataque previo israelí.

Hasta ahora, esta escalada se ha cobrado la vida de al menos 650 personas, la mayoría en el lado libanés, de ellos al menos 127 civiles, incluidos 19 menores, tres periodistas y varios socorristas.