Raimundo FITERO
DE REOJO

Ahora o nunca

Vivimos dentro de una película de acción donde los guionistas escriben las escenas después de haberse ejecutado, por lo que el reguero de sangre nos lleva siempre al principio del juego mortífero. Nunca sabremos si nuestro papel en este espectáculo de violencia constante es de figurantes, de bultos, de observadores clandestinos o de cómplices solapados por omisión.

La duda es más que razonable, ¿cómo es posible manipular para convertir en bombas 5.000 «buscas»? Se trata de una operación militar de una magnitud no cuantificable todavía. Si hasta este momento Israel calla, es que otorga verisimilitud a todo lo que nos cuentan, que sus servicios secretos manipularon esos aparatos que había adquirido Hezbolá. Ahora hay que saber cuándo y dónde convirtieron un sistema de comunicación primario en bombas de racimo que se detonaban a distancia. Quién hizo el pedido, cómo se adquirieron, dónde se fabricaron, qué ruta siguieron. Este hilo lleva al Minotauro polifacético.

Crece el número de muertos, son miles las personas heridas, algunas en estado grave y se abre una de las grandes incógnitas sobre esta operación ya que se informa de que La organización libanesa retiró sus teléfonos porque descubrieron que estaban siendo detectados por el Mosad y se decidieron por este otro sistema de comunicación que, al parecer, empezaron también a sospechar que pasaba algo con ellos. La razón de que fuera ayer la masacre es que las autoridades israelís tuvieron que elegir entre ahora o nunca. Un capítulo más de la más horripilante Historia de la Infamia. Y sigue.