Serbia se suma a Hungría y Eslovaquia en otro frente antiinmigración
Hungría, Eslovaquia y Serbia coincidieron en reclamar un nuevo pacto europeo que refuerce las deportaciones y la creación de centros-prisión fuera de la UE, que Belgrado rechaza abrir en su territorio.

La reunión del presidente de Serbia, Akesander Vucic, con los jefes de Gobierno de Eslovaquia, Robert Fico, y Hungría, Viktor Orban, mostró otro frente más contra la inmigración, que se añade a los recientes movimientos en el seno de la Unión Europea.
En la ciudad eslovaca de Komarno, los tres coincidieron en demandar que la UE adopte una política migratoria aún más estricta, con medidas de deportación más duras y una mayor financiación para los países miembros en las fronteras exteriores del bloque.
Orban rechazó el pacto migratorio aprobado en mayo y propuso la creación de centros gestionados por la UE en el norte de África y otros lugares para la retención de solicitantes de asilo hasta que se aprueben sus solicitudes.
De hecho estas políticas ya empiezan a ser asumidas por la propia Unión. Italia comenzó la semana pasada a enviar migrantes a centros-prisión en Albania para que se tramitaran sus solicitudes de asilo.
Aunque un tribunal tumbó el proceso al considerar que los países de origen (Egipto y Bangladesh) no son países seguros, el Gobierno ultraderechista italiano quiere seguir adelante con el proyecto y la propia presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen y otros socios lo apoyan.
«Tienen que esperar fuera. Todas las demás soluciones son ineficaces», defendió Orban, quien criticó el actual sistema de devolución a los países de origen de las personas que no consiguen asilo, ya que solo retornan el 20% de ellas.
El líder húngaro aseveró que, si Bruselas no toma cartas en el asunto, hay una amenaza de «insurrección» entre los socios comunitarios, que dejarán de aplicar las reglas del actual pacto migratorio.
Insistió en que ese pacto «merece enterrarse lo antes posible, ya que en caso contrario destruirá la cooperación europea».
SERBIA NO ACEPTARÁ CENTROS PARA LA UE
Vucic, por su parte, afirmó que Serbia, que no es miembro de la UE, no aceptará crear estos centros para migrantes irregulares en su territorio, y añadió que ninguno de los «grandes actores» en la UE se lo ha pedido. «No tengo intención de discutir este asunto», añadió.
El presidente serbio subrayó que el número de entradas irregulares registradas en su país se ha reducido este año en un 80% respecto a 2023, gracias a la cooperación de Belgrado con Budapest y Bratislava, que continuará.
Aseguró que en los centros de Serbia en este momento se encuentran actualmente «solo 477 personas».
Fico, que propone que la UE levante barreras físicas en sus fronteras exteriores, como hizo Hungría unilateralmente en 2015, también criticó las recientes reformas migratorias de la UE, diciendo que el bloque necesita aprobar un nuevo pacto que tenga en cuenta lo que las leyes aún no permiten, como las deportaciones. «Rechazamos la solidaridad obligatoria ya que esto no resuelve el problema de la migración», declaró ayer.
Hungría y Polonia votaron en contra de todo el paquete migratorio, aprobado en mayo, mientras Austria y Eslovaquia se opusieron a partes específicas. República Checa se abstuvo en las diez votaciones sobre el acuerdo.

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