R. SOLA-I. SALGADO
DONOSTIA

Más de 2.000 personas claman contra Goia y el veto a las cenas solidarias

Una manifestación denunció ayer el veto impuesto por el Gobierno local de Donostia al colectivo Kaleko Afari Solidarioak en el barrio de Egia. Los más de 2.000 asistentes censuraron la actitud del alcalde, Eneko Goia, y pidieron que no se pongan prohibiciones a la solidaridad. Advirtieron del «auge del racismo y el fascismo» en Donostialdea.

Manifestación celebrada en Donostia en apoyo al colectivo KAS.
Manifestación celebrada en Donostia en apoyo al colectivo KAS. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Más de 2.000 personas se manifestaron ayer por la tarde en Donostia, desde Egia hasta el Ayuntamiento, para denunciar el veto impuesto por el Gobierno local a las cenas solidarias que el colectivo KAS (Kaleko Afari Solidarioak) sirve a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Tras una pancarta en la que se podía leer “Elkartasunari debekurik ez!”, los asistentes corearon lemas contra el alcalde, el jeltzale Eneko Goia -«Eneko Goia faxismoaren morroia» y «Goia eman zure koltxoia»-, y defendieron el papel de la sociedad vasca como pueblo de acogida -«Euskal Herria harrera herria»-.

Uno de los momentos más emotivos se vivió en la calle Iztueta, donde repartían las cenas los voluntarios de KAS. Recibieron aplausos de los congregados, que también lanzaron proclamas contra las normas aplicadas a las personas en situación irregular. El portavoz de los convocantes, Ximon Aranburu, señaló que la marcha responde al «auge del fascismo y el racismo en Donostialdea y a la criminalización de los sectores más empobrecidos de la sociedad y de la gente racializada».

CONTRADICCIÓN DE IBABE

En vísperas del pleno sobre el estado de Donostia, que tendrá este asunto en primer plano, el concejal de Seguridad del Ayuntamiento, Martin Ibabe, ofreció una entrevista a “El Diario Vasco” que incurre en múltiples contradicciones. Así, reiteró que no hay vínculo entre los «problemas de seguridad» percibidos en la zona de Egia y la prohibición de las cenas solidarias, pero no dio una explicación del motivo de este veto.

También admitió que «esta decisión tiene unos efectos secundarios que no deseamos, porque no persigue dejar sin comida a la persona que tiene necesidad». Señaló que el hecho de que «una persona sea delincuente no significa que no tenga derecho a una comida», pero asumió que «aquellas personas que van con el espíritu de coger un bocadillo y marcharse son penalizadas sin tener responsabilidad».

Paradójicamente también, aseguró que la intervención policial tuvo como objetivo «una concentración no autorizada» y reprochó incluso a los ediles del PP que «tendrían que sonrojarse por ello». Más aún, argumentó que «en esta ciudad tenemos mucha experiencia en lo fácil que es calentar una situación y luego evadirse y no tomar responsa- bilidades». Sin embargo, lo cierto es que la policía hostigó a los partidarios de las cenas y no tomó ninguna medida contra los «contramanifestantes».

En la misma línea, Ibabe dijo sentirse preocupado por los llamamientos a reprimir esas cenas solidarias en las redes y afirmó que «nuestra responsabilidad es seguir todo tipo de actividad delictiva en redes que puede acarrear delitos de xenofobia». Pero no consta ninguna actuación en ese sentido y su decisión da la razón a las demandas de este grupo.