Daniel GALVALIZI

«La ministra Robles me dijo que nos olvidemos del ‘caso Almería’»

Francisco Mañas, hermano de una de las víctimas del «caso Almería», cuenta a GARA la reunión que tuvo con la ministra española de Defensa, Margarita Robles, a quien pidió ayuda para que se conozca toda la verdad, como «las torturas que recibieron» de la Guardia Civil. Pese a la negativa, seguirá «luchando hasta el final».

Francisco Mañas, segundo por la izquierda, en la inauguración del monolito instalado en Santander.
Francisco Mañas, segundo por la izquierda, en la inauguración del monolito instalado en Santander. (FOTO CEDIDA POR LA FAMILIA)

Hace más de cuatro décadas, Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero viajaban desde Santander -donde residían- rumbo a la ciudad almeriense de Pechina para participar de la comunión de Paquito, el hermano menor del primero de ellos. En la costera Roquetas de Mar, a tan solo 32 kilómetros del destino final, fueron detenidos por agente de la Guardia Civil.

Los tres jóvenes nunca llegaron a la celebración familiar de los Mañas aquel 10 de mayo de 1981. En la víspera fueron identificados por los guardias civiles como presuntos miembros de ETA, sufrieron torturas, sus cuerpos fueron quemados y luego lanzados junto con su coche en una curva de la comarca de Gérgal.

El crimen se convirtió en uno de los más emblemáticos de la llamada Transición y pasó a la historia como el «caso Almería». De entre todos los participantes solo hubo tres condenados y la sentencia fue por homicidio y no por asesinato, ignorando las evidencias de los tormentos sufridos por los injustamente detenidos.

A comienzos de 2023, el Gobierno español hizo un intento de resarcimiento del daño histórico del Estado cometido con estos ciudadanos mediante un acto de reparación en la Subdelegación del Gobierno en Almería. La entonces directora de la Guardia Civil, María Gámez, acompañada por altos cargos del Ministerio de Memoria Democrática, dijo que no cabía justificación alguna para el crimen.

Sin embargo, Francisco Mañas, aquel niño cuya comunión fue arrasada por la tragedia, no ceja en la búsqueda de la verdad y la impulsa junto a otras decenas de familiares de víctimas del Colectivo por los Olvidados de la Transición. Hace unos días, de hecho, se acercó hasta el madrileño barrio de Carabanchel para hablar en un simposio organizado por el Espacio Rosa Luxemburgo sobre los muertos a manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante aquellos años.

Allí contó algo que no era de público conocimiento aún. La ministra de Defensa, Margarita Robles, de cuya cartera depende la Guardia Civil, lo recibió en su despacho en una reunión privada, fuera de agenda oficial y sin informar a la prensa, y durante la conversación le recomendó «pasar página» y «olvidar» el crimen.

EL CONSEJO DE OLVIDAR

Detalla que «la reunión con la ministra tuvo lugar a mediados del pasado mes de mayo, a las 11.00 y en su despacho. Lo gestionamos a través de un amigo mío, activista de memoria histórica, que colabora con nosotros y suele escribir cartas pidiendo colaboración. Había pedido la cita, motivado por buscar justicia y la verdad del caso, y finalmente le avisaron que Robles nos iba a recibir».

Acudió acompañado por su pareja, su amigo facilitador y la esposa de este, esperanzado en poder recibir algún tipo de ayuda para el esclarecimiento total del terrible crimen. «Se juzgó, pero quedó como homicidio y no como asesinato, que es lo máximo que el abogado pudo conseguir en aquel momento. Hay una verdad que no ha aparecido, que son las torturas que les aplicaron a mi hermano y a sus dos compañeros. Todas las mentiras que dijo la Guardia Civil, también sobre la forma de detenerlos y sobre posibles encubridores. Todo eso queremos que se esclarezca. No van a pagar por ello los que hayan quedado impunes, es difícil porque pasaron muchos años, pero buscamos la verdad», señala.

«El reconocimiento que hubo en 2023 fue reconfortante, yo estuve presente. Ya es algo que pidan perdón, pero aun así seguimos luchando para conseguir la verdad y que algunos de los guardias civiles que participaron y aún viven, porque fueron once, cuenten la verdad en un juzgado, que haya constancia de ello y que la sociedad lo sepa. Esto es lo que le expliqué a la ministra», añade.

Preguntado por la respuesta de Robles, explica: «Ella dijo que no podía ayudar, siempre volvía a lo mismo, a que el caso ya tuvo su sentencia, pero en la sentencia no constan las torturas, le dije, aunque los forenses describieron cuerpos desmembrados y que les faltaban trozos de carne».

«Luego fue cuando me dijo algo que me causó tristeza. ‘Hay que pasar página’, me dijo, y me aconsejó que nos olvidáramos del caso para que nuestra vida sea más reconfortante. Yo le dije que no iba a parar mientras pueda y que seguiría luchando por la verdad, en los medios y en las asociaciones. Parece que a los guardias civiles se les ha regalado impunidad, porque salieron de la cárcel y recibieron fondos reservados, según salió en los medios y nadie lo ha desmentido», asegura.

Al preguntarle si recuerda efectivamente que Robles haya pronunciado las palabras «pasar página» y «olvidar», Mañas se ratifica y asevera que lo escuchó nítidamente. «Cuando les comenté esto a los familiares de los otros dos asesinados les pareció de vergüenza que desde el propio Gobierno nos inviten a olvidarlo y a seguir con una vida normal. Es evidente que mi vida y la de las familias de los chicos quedó marcada y es algo con lo que tenemos que convivir», subraya.