El Gobierno israelí retrasa hasta el último momento la firma del acuerdo
Entre presiones internas y dilaciones deliberadas, el Gobierno de Benjamin Netanyahu retrasó hasta el último momento la aprobación del acuerdo de alto el fuego en Gaza, al que su gabinete de seguridad ya había dado luz verde y que aún podría romper. El Ejército israelí siguió bombardeando la Franja y ha matado al menos a 116 personas desde que se anunció la tregua.

Mañana deberán ser puestos en libertad los primeros prisioneros después de que el gabinete de seguridad israelí aprobara el acuerdo para un alto el fuego en la Franja de Gaza y recomendara al Gobierno que lo suscribiera. Aunque con tensiones internas, se daba por hecha la aprobación del Ejecutivo, que se ha resistido hasta el último momento e incluso pretendía aprobarlo después del sabbat, acercándolo peligrosamente a la hora en la que debían ser liberados los primeros prisioneros y poniéndolo de nuevo en peligro.
El gabinete de seguridad, integrado por el propio Benjamin Netanyahu; el ministro de Defensa, Israel Katz; el de Exteriores, Gideon Saar; el de Justicia, Yariv Levin; el encargado de Finanzas, Bezalel Smotrich; y su homólogo de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, emitió una «recomendación» al Gobierno para que apruebe el acuerdo en vistas de que el pacto «respalda el logro de los objetivos de la guerra».
Smotrich y Ben Gvir, con las posturas racistas y ultrasionistas más extremas, ya habían anunciado que rechazarían el pacto. En el caso de Ben Gvir, amenazó con abandonar la coalición de Gobierno, pero Smotrich dijo que permanecerá. Otros ministros también votaron en contra, como el de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli, miembro del Likud de Netanyahu, que igualmente amenazó con dimitir.
FRAGILIDAD DEL ACUERDO
No obstante, la concreción del acuerdo sigue dependiendo hasta el último minuto de los constantes obstáculos israelíes. Desde el alto el fuego de noviembre de 2023, cada avance en la negociación ha sido saboteado por el primer ministro, que ve en la guerra el medio de su supervivencia política.
Después de que Estados Unidos y Qatar anunciaran el miércoles que las partes habían llegado a un acuerdo, el jueves, Netanyahu volvió a aplazar la reunión de su Gobierno para ratificarlo y acusó a Hamas de «crear una crisis de última hora» al «retractarse de entendimientos explícitos». Pero el movimiento palestino insistió en que había aceptado el pacto y finalmente ayer empezaron a darse los primeros pasos.
Precisamente, durante la reunión del gabinete de seguridad, según apunta “The Times of Israel”, Netanyahu aseguró a los ministros que ha recibido «garantías definitivas» tanto del presidente saliente de EEUU, Joe Biden, como de su sucesor, Donald Trump, de que «si las negociaciones sobre la segunda fase del acuerdo fracasan, y Hamas no acepta nuestras demandas de seguridad, reanudaremos los combates intensivos con el respaldo de Estados Unidos».
Ante este riesgo, familiares de prisioneros israelíes que no serán liberados en la primera fase hicieron un llamamiento público para que el Gobierno de Netanyahu llegue a la siguiente etapa.
Con todo, varios militares ya han alertado de que la división del acuerdo en fases de 42 días cada una puede permitir a Israel romperlo en algún momento para retomar los ataques a los palestinos.
UNA LISTA DE 95 PRISIONEROS
La primera fase debe comenzar a las 12.15 (11.15 en Euskal Herria) de mañana domingo, con la certificación del cese el fuego y el primer intercambio de prisioneros -33 israelíes (niños, mayores de 50 años y mujeres, incluidos tres militares) por más de mil palestinos- a partir de las 16:00 (15.00 en Euskal Herria).
Por cada mujer israelí, se liberarán 30 palestinos, y 50 si se trata de soldados.
Las autoridades israelíes publicaron ayer los nombres de los primeros 95 prisioneros que serán liberados en esta primera fase -70 mujeres, incluida una niña, y 25 hombres, de los que nueve son menores de 18 años-. Solo siete de ellos están encarcelados desde antes del 7 octubre 2023.
En la lista se encuentra Jalida Jarrar, figura del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), detenida a finales de diciembre en Cisjordania sin cargos después de haber sido liberada en setiembre de 2021 tras dos años en la cárcel.
También Bushar al-Tawil, activista palestina hija de un antiguo miembro de Hamas de Cisjordania. Igualmente, se esperaba que Dalal al-Arouri fuera liberada. Es hermana de Saleh al-Arouri, el líder adjunto de Hamas que Israel mató hace un año en Beirut
PROHIBIDAS LAS MANIFESTACIONES DE ALEGRÍA
El Ejecutivo sionista anunció que impedirá «cualquier manifestación pública de alegría» con motivo de estas liberaciones de presos, que no serán escoltadas por la Cruz Roja, sino por «unidades especiales».
A la vez, deberá empezar a aumentar la distribución «segura y eficaz» de ayuda humanitaria y combustible en gran parte de la Franja de Gaza, devastada tras más de 15 meses de ofensiva israelí. Igualmente se deberá llevar a cabo la reparación de centros sanitarios.
Durante esta primera fase se negociarán los términos de la segunda, es decir «el fin definitivo de la guerra», según el primer ministro de Qatar, Mohammed ben Abdelrahmane al-Thani, una cuestión en la que Israel puede plantarse, dado su rechazo acabar la agresión sin cumplir sus objetivos.
Si no lo hace, la segunda fase debería permitir la liberación de los últimos cautivos isralíe vivos, antes de afrontar la tercera y última etapa, dedicada a la reconstrucción de Gaza y a la restitución de los cuerpos de los prisioneros que murieron en cautiverio.
El presidente israelí, Isaac Herzog, reconoció que no se hace «ilusiones» con que el acuerdo no venga acompañado de «momentos dolorosos y angustiosos».
116 MUERTOS MÁS
Por su parte Hamas acusó a Israel de intentar impedir la aplicación del acuerdo de alto el fuego a través de una intensificación de sus bombardeos, que han dejado más de un centenar de muertos desde que se anunciara el pacto durante la tarde del miércoles.
Por ello, señaló que los mediadores -Qatar, Egipto y EEUU- «tienen entre sus responsabilidades presionar al criminal de guerra Netanyahu y a su Gobierno fascista para que detengan estas masacres».
El Ejército israelí aprovechó para extender la máxima destrucción posible en las horas prevas al cese el fuego y los servicios de Protección Civil de Franja de Gaza contabilizaron al menos 116 muertos, de ellos más de 87 en la gobernación de Gaza (norte), catorce en Jan Yunis, cinco en la zona Centro y dos en Rafah. Entre las víctimas mortales figuran al menos 30 niños. Otros 260 palestinos han resultado heridos en estos ataques.
La destrucción obstaculiza la entrada de ayuda
«La promesa de 600 camiones al día, más que el nivel de antes de la guerra, no es técnicamente factible. Desde que Rafah fue destruida, la infraestructura no puede hacer frente a este nivel de logística», advirtió Amande Bazerolle, coordinadora de Médicos Sin Fronteras sobre la entrada de ayuda. Cientos de camiones, bloqueados por Israel, esperan en el lado egipcio de la frontera la entrada en vigor del alto el fuego.
Pero con la casi la totalidad de los 2,4 millones de habitantes desplazados al menos una vez, los trabajadores no pueden cubrir las necesidades de la población. «Todo está destruido, los niños están en las calles, no podemos conformarnos con una sola prioridad. Todos están exhaustos, incluidos los trabajadores humanitarios locales que han estado trabajando incansablemente durante 15 meses mientras ellos mismos estaban desplazados», añadió Mohamed Jatib, director adjunto de operaciones de Ayuda Médica para Palestina en Gaza.
En refugios improvisados en escuelas, casas bombardeadas y cementerios, cientos de miles de personas ni siquiera tienen láminas de plástico para protegerse, añade Gavin Kelleher, del Consejo Noruego para los Refugiados, organización que se centrará en reparar refugios, «al menos hasta que dejemos de ver niños muriendo de hipotermia».
Además, Israel ha matado a los policías que se encargaban de ordenar la distribución por lo que no queda nadie para proteger las cargas de ayuda.
La situación es aún más grave en el norte de Gaza, donde Israel ha rechazado casi toda la entrada de asistencia, alrededor de 10.000 personas siguen atrapadas y los hospitales han sido destruidos. Si se mantiene la tregua, se espera un desplazamiento de cientos de miles de personas hacia esta zona, donde encontrarán su vecindario destruido sin ningún servicio esencial.
A la vez, en menos de dos semanas entrará en vigor la ley que prohíbe las actividades de la Unrwa. Su comisario, Philippe Lazzarini, advirtió de que el desmantelamiento de la agencia de la ONU socavará el acuerdo de alto el fuego y saboteará la recuperación de la Franja. «Su implementación total sería catastrófica», denunció, alertando de que los ataques a la Unrwa «servirán como precedentes para otras situaciones muy conflictivas en el mundo».GARA

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