Punto con sabor a victoria ante el campeón continental y liguero
La escuadra rojilla aprovechó la superioridad numérica que le dio la expulsión de Bellingham para igualar una contienda que se había puesto cuesta arriba tras el gol de Mbappé al cuarto de hora con un penalti transformado por Budimir, que alcanza a Sabino

Osasuna sacó partido de las circunstancias para sumar un punto que sabe a victoria, dado el rival que tuvo enfrente, actual campeón continental y liguero. En esta ocasión, fueron de tipo arbitral y no perjudicaron al pequeño, como suele ser habitual, sino al todopo- deroso Real Madrid en lo que, sin duda, será un episodio más de la batalla mediática que mantiene con el estamento colegial.
La verborrea de una de sus estrellas -el debate mediático se trasladó a la finalización del choque en torno a la expresión en inglés que empleó Jude Bellingham- dejó a su equipo en inferioridad. Demasiado acostumbrados algunos futbolistas de postín a mantener un tono pendenciero con los trencillas, esta vez la osadía le salió cara al británico y a la escuadra blanca en su objetivo de mantener el liderato.
Y le vino de perlas a Osasuna para verse con opciones de sumar algo ante un adversario contra el que salió de inicio con bastantes precauciones, incluso timorato. Sin presionarle y recogido en propio campo, las opciones del conjunto navarro no parecían ser las más favorables y la previsión se confirmó rápido.
No tuvo que pasar ni un cuarto de hora para que los visitantes tomasen la iniciativa en el marcador. Habían amagado Vinicius y Mbappé, pero el francés no erró en su segunda llegada al área rojilla. Entró como un ciclón, adelantándose a Eraso, para alojar en las redes un envío desde la derecha de Valverde. Los de Vicente Moreno se vieron obligados a cambiar de plan a las primeras de cambio.
DESPERTAR ROJILLO
El 0-1 al menos sirvió para que Osasuna despertase y comenzase a generar algo de peligro, sobre todo cuando el esférico cayó en las botas de Aimar, ya que Bryan estuvo prácticamente desaparecido en combate, cerrado su paso por la banda izquierda por un marcador tan veloz como él.
Todo se facilitó con la ya mencionada expulsión de Bellingham y, casi a renglón seguido, la manopla de Courtois impidió que el talentoso futbolista de Arazuri equilibrase el electrónico antes del descanso. Los anfitriones dieron un paso adelante tras el receso y buscaron la igualada, a sabiendas de que cualquier descuido podía resultar fatal.
Llegó en una jugada en la que tuvo que intervenir el VAR por pisotón claro de Camavinga a Budimir dentro del área madridista, cuya pena máxima -también muy protestada por los blancos- la transformó el propio ariete croata para alcanzar a Sabino en el ránking histórico de máximos artilleros rojillos en Primera.
Y, a partir de ahí, se jugó al gato y al ratón. El Real Madrid, con solo un cambio, buscó a sus individualidades para, en algún destello, volver a ponerse por delante, y Osasuna intentó sorprender a un contrincante consciente de que el liderato liguero estaba en juego. En esa tesitura, apareció la figura de Herrera para que un punto se quedase en Iruñea.

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