«Una ballena», ficción y thriller con el Puerto de Bilbo como fondo
Rodada en diferentes localidades de Bizkaia, el director gasteiztarra Pablo Hernando combina en ‘‘Una ballena’’ ciencia ficción, terror y thriller. Ingrid García-Jonsson y Ramón Barea protagonizan una película que en apariencia se presenta como una historia de criminales, pero que se va adentrando sutilmente en terrenos más fantásticos con una asesina profesional que tiene una habilidad innata para infiltrarse y desaparecer.

El Festival de Cine Fantástico de Bilbo (FANT) preestrenó ayer a la tarde ‘‘Una ballena’’, tercer largometraje en solitario del realizador gasteiztarra Pablo Hernando. La película, que se proyectará dentro del ciclo PreFANT, supone una combinación de géneros con elementos de cine negro, ciencia ficción, terror y thriller, protagonizada por Ingrid García Jonsson, Ramón Barea, Asier Tartás y Kepa Errasti.
La película narra la historia de Ingrid, una asesina a sueldo profesional con una habilidad innata para infiltrarse y desaparecer, que se ve atrapada entre dos contrabandistas rivales que se disputan el control del puerto. Pero lo que en apariencia se presenta como una historia de criminales se va adentrando sutilmente en terrenos oníricos para abrazar los aspectos más fantásticos de un relato que en su transcurso va sorprendiendo e interesando al espectador.
Los mundos invisibles, lo que se oculta de la vista, la presencia de lo fantasmal y lo extraordinario en la realidad… el realizador explora estos elementos con imaginación y misterio para plasmar unas imágenes sugerentes que siempre parecen querer decir más de lo que se trasluce en un vistazo superficial.
«Por un lado, nace de una reflexión sobre esa figura del asesino a sueldo frío y muy hierático. Quería intentar darle una explicación a esa falta de humanidad a través del fantástico. Ingrid tiene esa frialdad porque se está convirtiendo en algo que no es humano. Le ocurrió algo en su vida, que la conectó con un mundo que no es de los humanos», explicó Hernando en una entrevista con GARA tras la presentación del largometraje.
Todo esto se entremezcla con la mar, una «fascinación» para el director, que también lanza un guiño a Herman Melville, autor de ‘‘Moby Dick’’, al poner el pseudónimo Melville al personaje que encarna Ramón Barea.
«UN MISTERIO QUE NO SE ACLARA DE MANERA MANIFIESTA»
Este es, tras Ingrid, el segundo gran protagonista. También encierra un gran misterio. Así lo explica el propio actor: «En un principio da la sensación de que puedes reconocer los roles de los personajes, sin embargo, al final la película desmonta las previsiones o las ideas preconcebidas que puede tener el espectador. Ese viaje al interior de los personajes es también la sustancia de la película. Se trata de un mundo misterioso que no se aclara de manera manifiesta, sino que se juega como si fuéramos metiéndonos en diferentes profundidades».
El film está rodado en diferentes localidades de Bizkaia, especialmente en el Puerto de Bilbo, aunque no aparecen lugares demasiado reconocibles. «Hay alguna ubicación o edificio que el espectador podrá reconocer relativamente fácil, pero luego hay callejones y otros lugares que podrían ubicarse en cualquier otro lugar», explica Hernando.
Barea destaca el rodaje en el puerto, «un lugar que por dentro no había pisado jamás». «En el guion tienes una atmósfera que te dan las palabras o las descripciones, pero cuando estás en el lugar es muy impresionante. Tienes la sensación de que no acabas nunca de llegar a los límites. La cantidad de contenedores le da un misterio extra», añade.
Según explica el director, la idea original para esta película la tuvo en 2012 y la primera versión la escribió en 2014. «Durante años he tenido el proyecto aparcado, hasta que al final, tantos años después, ha llegado a los cines. Me hace mucha ilusión y tengo ganas de ver qué opina la gente».

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