GARA
SANTIAGO DE CHILE

El trágico accidente minero de Chile deja mucho dolor y algunas preguntas

Mientras continúan los trabajos de rescate del minero que permanece desaparecido en el interior de la mina El Teniente, la mayor explotación subterránea de cobre del mundo, labor más apremiante tras el hallazgo de cuatro operarios sin vida, se acentúa la exigencia de respuestas sobre las causas del seísmo que provocó el derrumbe.

La ministra de Minas de Chile, Aurora Williams, en el gabinete de crisis por el colapso de El Teniente.
La ministra de Minas de Chile, Aurora Williams, en el gabinete de crisis por el colapso de El Teniente. (MINISTERIO DE MINERÍA DE CHILE | EUROPA PRESS)

La empresa estatal chilena Codelco confirmo ayer el hallazgo de los cadáveres de cuatro de los cinco mineros que permanecían desaparecidos desde el jueves a causa de un derrumbe en la mina de El Te- niente, con lo que el número confirmado de fallecidos en este siniestro ya es de cinco.

La noticia ahondó el dolor provocado por el accidente y acentuó la necesidad de respuestas que el propio Gabriel Boric había expuesto la víspera. El mandatario chileno, que se reunió con los familiares de los mineros, dijo el sábado que «hay muchas cosas que aclarar en un accidente de estas características, considerado el más grave ocurrido en la mina desde 1990», y prometió una investigación completa sobre los sistemas de seguridad de la mina de cobre una vez terminen las operaciones de rescate, que insistió, eran en ese momento la principal prioridad.

A 500 METROS DE PROFUNDIDAD

El derrumbe se produjo por un sismo de magnitud 4,2 en la escala Richter registrado el jueves a las 17.34 horas a 500 metros de profundidad, en el sector Andesita, una de las cotas más profundas de la mina, ubicada en la región de O’Higgins, a 120 kilómetros al sur de la capital.

La primera muerte, la de un operario llamado Paulo Marín, fue confirmada el mismo día en que se registró el accidente, que causó además nueve heridos, que pudieron escapar y que se encuentran ingresados pero sin riesgo vital, y en las jornadas seguientes las fuerzas se han destinado a encontrar a los mineros desaparecidos.

Los rescatistas, algunos de los cuales participaron en el famoso rescate de 2010 de los 33 mineros atrapados durante más de dos meses en la mina San José, han sabido exactamente en qué punto se quedaron atrapados los mineros porque cuentan con dispositivos de geolocalización, y ya han podido llegar hasta cuatro de ellos, que desgraciadamente se encontraban ya sin vida.

Codelco, la mayor cuprífera del mundo, indicó que continúan los trabajos de rescate, con esperanza de hallar a la persona que sigue desaparecida. Las probabilidades de encontrar al minero con vida son bajas, pero Andrés Music, gerente general de la empresa, señaló que no se sabe «si de- trás del derrumbe puede haber un espacio» donde puede permanecer el operario, aunque aseguró que su intención no es «abrigar falsas expectativas». El plan de rescate de los mineros, que son trabajadores de la empresa subcontratista Gardilcic, consiste principalmente en remover las rocas que taponan la galería subterránea o el túnel con equipos teledirigidos para tratar de llegar a los mineros.

EL SEÍSMO, ¿NATURAL O PROVOCADO?

La propia cuprífera reconoció el viernes que el rescate «se desarrolla en un ambiente difícil» porque el yacimiento ha sufrido «daños» producto del sismo y hay al menos «trescientos metros lineales dañados severamente y 400 moderadamente».

La incógnita desde el primer momento se ha centrado en la causa del seísmo: si fue originado de manera natural o fue provocado por las propias perforaciones de Codelco, por lo que la Fiscalía regional de O'Higgins decidió abrir una investigación. La compañía defiende que no es el momento de debatir las causas del sismo porque hay que enfocarse en sacar a los mineros, mientras que sindicatos de trabajadores denuncian que el sismo fue producto de una negligencia.

El accidente del jueves es el más grave ocurrido en más de tres décadas en El Teniente, cuya peor tragedia ocurrió en 1990, cuando fallecieron seis mineros en otro siniestro.