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La ONU pide medidas para proteger a los trabajadores del calor extremo

El aumento de las temperaturas globales está impactando «gravemente» en la salud y la productividad de los y las trabajadoras, según advirtieron ayer las agencias de salud y clima de la Organización Naciones Unidas. Instaron a Gobiernos y empleadores a adoptar medidas inmediatas para evitar «efectos catastróficos» en el futuro.

Un operario expuesto al calor extremo en Iruñea.
Un operario expuesto al calor extremo en Iruñea. (Iñigo URIZ | FOKU)

El calor extremo plantea retos cada vez mayores en los lugares de trabajo, según afirmaron ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que publicaron una guía dirigida a Gobiernos, empleadores y autoridades sanitarias con el fin de mitigar los riesgos.

Ambas agencias de la ONU han unido sus fuerzas para llevar a cabo el primer informe sobre esta cuestión en más de cincuenta años, el que toma en cuenta no solo aspectos relacionados con la salud humana, sino también el perjuicio que provoca esta situación en la economía.

«Es necesario actuar ya para hacer frente a los efectos cada vez más graves que tiene la sobrecarga calórica en trabajadores de todo el mundo», afirmaron, al advertir de que muchos empleados están expuestos habitualmente a condiciones peligrosas.

Señalaron, además, que tanto la frecuencia como la intensidad de esos episodios de calor extremo han aumentado considerablemente.

Aunque el riesgo está más asociado a los trabajadores manuales de sectores como la agricultura, la construcción y la pesca, que pasan su tiempo en el exterior, las personas que trabajan en interiores también pueden verse severamente afectadas, en particular las que manipulan maquinarias que producen calor.

MENOR PRODUCTIVIDAD

Las citadas agencias añadieron que la productividad de los trabajadores se reduce entre 2% y 3% por cada grado encima de los 20 grados.

Los riesgos para la salud relacionados incluyen golpes de calor, deshidratación, disfunción renal y trastornos neurológicos. «La sobrecarga calórica ocupacional se ha convertido en un desafío social en todo el mundo, y ya no afecta únicamente a los países que se encuentran cerca del ecuador, como demuestra la reciente ola de calor en Europa», dijo Ko Barrett, secretaria general adjunta de la OMM, que añadió que adoptar medidas de protección para los trabajadores «no es solo un imperativo de salud, sino una necesidad económica».

Los expertos apuntaron que ha llegado el momento de que las instituciones, el sector privado y los sindicatos se pongan de acuerdo en planes de respuesta a las olas de calor y que la mejor manera de convencer a los empresarios es mostrando el retorno en productividad. Los ejecutivos, por su parte, deben adoptar legislaciones que garanticen que las condiciones laborales no suponen riesgos para la salud.

Las directrices se basan en las conclusiones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que destacan que más de 2.400 millones de trabajadores están expuestos a un calor excesivo en todo el mundo, lo que representa el 71% de la población activa mundial. Esto provoca más de 22,85 millones de accidentes laborales al año, 19.000 de ellos mortales.

El último informe técnico y guía de la OMS sobre el estrés térmico en el lugar de trabajo data de 1969, «cuando el mundo era muy diferente en términos de cambio climático», según Ruediger Krech, director de Medio Ambiente de la OMS.

«Lo que ha cambiado es la gravedad», avisó.