2013/11/14

Iñaki Errazkin: «Hemos terminado con este fantasma; ni hoy, ni nunca»
A.E. DONOSTIA

Ya por la tarde, la presidenta del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa, Ainhoa Intxaurrandieta, y el diputado de Medio Ambiente, Iñaki Errazkin, comparecieron en rueda de prensa para hacer una valoración política del acuerdo alcanzado con la UTE Gipuzkoa CGR. Errazkin fue el primero en tomar la palabra, para destacar que el acuerdo fue suscrito «con total unanimidad», hecho que achacó a la «buena voluntad» y al trabajo realizado por las partes implicadas.

Tras ello, dio la palabra a Intxaurrandieta, quien afirmó que el acuerdo alcanzado «es muy bueno, principalmente por tres razones: porque era perjudicial para la salud, porque económicamente no era sostenible y porque esa macroinfraestructura que pretendían construir no resultaba necesaria».

Añadió que las cifras que el Consorcio tendrá que abonar a las empresas constructoras de la incineradora como indemnización las han calculado en base a la ley. «Una y otra vez, algunos medios de comunicación se han empeñado en decir que GHK tendría que pagar indemnizaciones por valor de 24 millones de euros, pero no ha sido así», aclaró. Por ello, explicó que han rebajado esa cifra en 16 millones, lo que supone dos tercios de lo afirmado.

Pero se quedó corta Intxaurrandieta al cifrar las especulaciones que generó en ciertos ámbitos la decisión del Consorcio de paralizar las obras de Zubieta. Así, en 2011, cuando era secretario de Medio Ambiente del PSE, Denis Itxaso insinuó que la paralización de la incineradora supondría un coste de 159 millones de euros a las arcas de Gipuzkoa, si bien el montante total no hacía referencia directa a la indemnización a pagar, sino al montante total. «El Diario Vasco» también público en setiembre de 2011 que GHK podría estar obligada a aportar a las empresas constructoras 104 millones de euros en concepto de indemnizaciones.

La presidenta del Consorcio incidió en que la construcción de la incineradora habría costado 400 millones a Gipuzkoa, y añadió que el proyecto inicial preveía que la infraestructura recibiera 266.000 toneladas de residuo no reciclable, «cuando hoy en día se crean 194.000 toneladas y la tendencia está bajando a raíz de que las tasas de reciclaje están subiendo».

Por su parte, Errazkin también hizo una valoración «muy buena» del acuerdo. «El fantasma de la incineradora se ha terminado para siempre. Gipuzkoa no va a tener incineradora, ni hoy ni nunca», aseguró. Valoró que ello conllevará que los guipuzcoanos gocen de una mejor salud, al tiempo que destacó el ambicioso camino emprendido hacia el horizonte «Basura Cero» («Zero Zabor») por su Ejecutivo.

Ofreció datos sobre el compostaje y el reciclaje y señaló que 40.000 familias en Gipuzkoa compostan el residuo orgánico, mientras que 20 municipios llegan a la cifra del 70% en la recogida selectiva. Por ello, abogó por que las infraestructuras que se construyan en el futuro se levanten en base a esas cifras reales y actuales.

«El camino que hemos emprendido sin la incineradora lo debemos hacerlo entre todos, nadie está de sobra. La incineradora es pasado para Gipuzkoa y nuestro objetivo es que el herrialde sea `zero zabor lurraldea'».

«Derroche y despilfarro»

Curiosamente, es la oposición quien habla de «despilfarro». PNV, PSE y PP se sumaron para criticar el acuerdo alcanzado entre GHK y la UTE Gipuzkoa CGR. En un comunicado, el PNV consideró que el acuerdo esconde «numerosas sombras e incertidumbres que deben ser aclaradas», al tiempo que añadía que ha sido firmado «deprisa y corriendo y sin luz ni taquígrafos».

Mientras, el PSE afirmó que tras el acuerdo se ha consumado «el peor de los escenarios para Gipuzkoa». Añadió que «lo especialmente grave» de la historia es que esta decisión «ilegítima en términos políticos, escandalosa en términos económicos y temeraria en términos ambientales», se ha llevado a cabo «de espaldas a las mancomunidades».

En cuanto al PP, criticó que a la ciudadanía de Gipuzkoa se le está quitando el dinero del bolsillo «para pagar por nada».