Mikel INSAUSTI DONOSTIA

«Alabama Monroe» aspira al Óscar de Habla No Inglesa

El melodrama es el género cinematográfico con más sentimiento, y en su propia terminología ya se indica el origen musical. El belga Felix Van Groeningen deja al descubierto en su obra maestra «Alabama Monroe» la íntima conexión entre el drama y la música, como si estuvieran hechos del mismo tejido sensible.

Se ha dicho que «Alabama Monroe» ha puesto de moda en Europa la música de bluegrass, pero eso solo es una consecuencia del éxito de tan premiada película. La intención es otra, y tiene que ver con la pureza de dicho estilo musical, junto con lo que representa de auténtico en las vidas de unos personajes que viven una relación fuera de las convenciones sociales.

El actor Johan Heldenbergh, que protagoniza la película, es también el coautor del montaje teatral en el que se basa. El título original «The Broken Circle Breakdown» está tomado de dicha obra, e implica un amplio conocimiento de la música de raíces estadounidense y de sus compositores e intérpretes.

El tema que sirve de leit-motiv es la canción tradicional «Will the circle be unbroken», tal como se conoce a través del arreglo que hiciera A.P. Carter, patriarca de la familia musical Carter. Él la reescribió para ser cantada en funerales, lo que ya nos indica el tono trágico de la película. El clan Carter lo organizó en torno a su cuñada Maybelle, que es el nombre que elige para su hijita la pareja protagónica. Aquella Maybelle fue la madre de las hermanas Carter, entre ellas la June que formará dúo con Johnny Cash.

Pero el ídolo de Johan Heldenbergh resulta ser Bill Monroe, a pesar de que no toca la mandolina, inclinándose por el banjo de Earl Scruggs. Así que el alias de «Monroe» se lo pondrá su chica, la tatuadora que se hace llamar Alabama en la última etapa de su vida.

Paradójicamente también, a pesar de tocar y cantar esos temas de procedencia cristiana, él se declara agnóstico, siendo ella la que se revela creyente. Las contradicciones estallan en la pareja con la muerte prematura de su niña. Monroe ve romperse el círculo, como dice la canción, y su particular sueño americano se rompe en mil pedazos, y acaba maldiciendo al Bush que en la televisión lanza discursos en contra de la investigación con células madre, que él cree que podría haber salvado a su Maybelle. Sin embargo, lejos de destruir su amor, el dolor lo sella como un tatuaje grabado a fuego en la piel. Nunca una balada había sonado tan triste, tan emocionada y sufriente.