Los hombres del «deshonor» de la mafia italiana matan a niños
El viejo código de Cosa Nostra (Sicilia) decía que los «hombres de honor», como se definen sus integrantes, no mataban a mujeres y niños, un falso mito como prueban las últimas muertes de dos pequeños, Nicola, de tres años, y Domenico Petruzzeli, de cuatro.
En Italia siempre se recuerda este viejo código del que presumían mafiosos cuando un pequeño muere a manos del crimen organizado, pero se reconoce que nunca se ha respetado como prueba la larga y triste historia de las mafias que tejen sus hilos en todo el territorio.
Los hombres de «deshonor» de la Cosa Nostra, de la Ndraghetta (Calabria), la Camorra (Nápoles) o la Sacra Corona Unita (Apulia) nunca se han detenido ante un pequeño a la hora de acometer sus ajustes de cuentas.
La última pequeña víctima ha sido Domenico Petruzzeli, de cuatro años, fallecido el martes junto con su madre y su pareja tras ser acribillados a balazos mientras viajaban en coche en una carretera de Taranto, en la región de la Apulia. Mimmo viajaba delante sentado en el puesto del copiloto, mientras que sus dos hermanos, de seis y siete años, fueron encontrados aterrorizados en los asientos posteriores. Su madre, Carla María Fornari, de 30 años, se había quedado viuda en 2011 cuando el padre de los tres niños murió también en uno de los tantos episodios de ajustes de cuentas entre familias mafiosas de la Sacra Corona Unita.
La muerte de Mimmo llegó mientras Italia aún no se había recuperado del homicidio del 20 de enero de Nicola, Coco, de tres años, encontrado carbonizado junto a su abuelo dentro de un coche en medio de un campo en Cassano allo Jonio, en Cosenza (Calabria), en lo que todo indica fue un ajuste de cuentas entre los miembros de la Ndrangueta, la mafia de Calabria.
Según los datos de la asociación Libera, fundada en 1995 por el sacerdote Luigi Ciotti, las mafias han matado en sus historia a 81 niños, la mayoría en medio de tiroteos.

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