«2 francos, 40 pesetas» es una continuación que transcurre seis años después

Carlos Iglesias ha seguido un preciso orden cronológico para realizar la segunda parte de «Un franco, 14 pesetas», dejando que transcurran seis años en la historia de ficción. El mismo tiempo que ha pasado entre rodaje y rodaje, porque considera que es un periodo suficiente para observar cambios y dejar que los personajes crezcan o maduren. A la vez permite el paso de una década a otra, de los 60 a los 70, y también de una generación a otra. Ahora será el hijo del protagonista el que viaje a Suiza en vacaciones, gracias a que la situación económica de la familia se ha estabilizado. Los demás no tardarán en seguirle, para asistir al nacimiento del segundo hijo del antiguo compañero inmigrante.

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