2014/03/31

El PS sufre una dura derrota y el FN se hace con varias ciudades
GARA PARÍS
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Mensaje claro. El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, reconoció el serio revés electoral. Afirmó que los comicios han estado marcados por «la significativa desafección de aquellos que nos dieron su confianza en mayo y junio de 2012». «Son la ocasión de los ciudadanos para enviar un mensaje. El mensaje es claro y debe ser plenamente escuchcado», añadió.

El PS sufrió una dura derrota en las municipales, con la pérdida del poder en varias ciudades, mientras la extrema derecha se felicitaba por «el mejor resultado de su historia». El escenario de un rápido cambio de gobierno es ahora aún más probable. El partido del presidente, François Hollande, no ha conseguido la movilización de votantes que pretendía para limitar las pérdidas de la primera vuelta. Y en ese cambio gubernamental parece difícil que continúe el primer ministro, Jean-Marc Ayrault. El nombre del ambicioso ministro del Interior, Manuel Valls, es el más citado para sustituir a Ayrault, chivo expiatorio de la derrota.

El único consuelo para el PS será la victoria clara de su candidata Anne Hidalgo en París, donde se convertirá en la primera mujer al frente de su ayuntamiento. Hidalgo evitó la humillación en la capital al ganar a la candidata de la UMP Nathalie Kosciusko-Morizet, que en la primera vuelta fue la más votada.

La sorpresa no se produjo en la capital, pero el PS perdió numerosos bastiones. En Pau, el centrista François Bayrou, se impuso a la izquierda con el 60% de los votos. La UMP reivindicó una «gran victoria» y su presidente, Jean-François Copé, apeló a Hollande a «cambiar absolutamente de política».

Su partido desplazó al PS de ayuntamientos simbólicos, como Toulouse o Limoges, que el partido gobernante dirigía hace más de un siglo, y las primeras estimaciones apuntaban también a una renovada victoria de Jean-Claude Gaudin en Marsella, la segunda ciudad del país en número de habitantes.

«El mejor resultado»

El Frente Nacional de Marine Le Pen, que pesentaba listas en 328 municipios, «consiguió el mejor resultado de toda su historia», según su número dos, Florian Philippot.

El partido de Le Pen logró hacerse con el gobierno de seis ciudades de tamaño medio, como Béziers y Fréjus, que se suman a Hénin-Beaumont, donde ganó la semana pasada sin necesidad de una segunda vuelta.

Pese a su avance, el FN no ha conseguido hacerse con Perpignan y Avignon, como esperaba, y ambas seguirán gobernadas por el PS.

En Beziers, la victoria del expresidente y fundaador de Reporteros Sin Fronteras Robert Ménard, encarna la estrategia seguida por Marine Le Pen, para «desdemonizar» a su formación. Estos resultatados son «indudablemente malos para la izquierda», admitió la portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem. «Tenemos que renovar el diálogo con los franceses», añadió. Una reacción rápida de Hollande para cambiar el gobierno puede evitar un ajuste de cuentas en la familia socialista, donde surgen voces que cuestionan la política del Ejecutivo. Después de dos años de su llegada al poder, Hollande está en el punto más bajo de su popularidad con el paro batiendo récords con 3,34 millones de desempleados.

Hasta los ecologistas se han benficiado de la debacle de su aliado y lo han desplazado del gobierno de Grenoble.