Jesús Yoldi, el alcalde de granada que sufrió un manto de silencio tras ser fusilado
Jesús Yoldi Bereau, nacido en Arizkun en 1894, fue uno de los profesores de la Universidad de Granada que fue fusilado por los franquistas. Su figura ha permanecido en el olvido hasta el punto de que existen muy pocas imágenes de él, a pesar de que fue alcalde de Granada en el periodo republicano. Un libro publicado con motivo del centenario de la Facultad de Ciencias granadina ha sacado a Yoldi del olvido.

No se sabía nada de él. Su expediente no existe, pero el de los demás catedráticos que fueron fusilados sí. Lo único que hay es una carpeta vacía», explica Roque Hidalgo, uno de los autores, junto a Pedro Luis Mateo, Miguel Gómez y Lidia Mateos, del capítulo dedicado a Yoldi en la obra sobre el centenario de la facultad granadina. La pista sobre Yoldi la tuvieron gracias a su hijo Antonio Luis, que también sufrió el manto de silencio ya que tampoco tuvo noticias sobre su padre, al que mataron cuando tenía apenas cuatro años, hasta 1984.
Hidalgo no tiene una razón de peso a la hora de explicar los motivos sobre los que se ocultó la figura de Yoldi con tanta intensidad. Apunta que fue el más católico, el más moderado de los catedráticos fusilados y que pertenecía, por matrimonio, a una de las familias notables de la ciudad.
Yoldi, nacido en Baztan, llegó a Granada en 1924, para incorporarse a la Facultad de Ciencias, tras pasar por Cádiz. Muy rápidamente, se integró en la vida intelectual y social de la ciudad andaluza. Un ejemplo de ello es su asistencia al estreno en Granada de la obra «Mariana Pineda», de Federico García Lorca, en mayo de 1929. En una de las pocas imágenes que existen de Yoldi, aparece junto a Fernando de los Ríos, Manuel de Falla y Margarita Xirgú. «Parece inevitable pensar que el profesor Yoldi formaba parte de ese nutrido grupo de profesores universitarios e intelectuales que fueron tomando conciencia de la necesidad de intervenir en la `cosa pública' para sacar a Granada y a la provincia del secular atraso que venían arrastrando», destaca la obra editada con motivo del centenario de la Facultad de Ciencias de Granada.
Asimismo, Jesús Yoldi tuvo una destacada vida académica y mantuvo contacto con la premio Nobel Marie Curie, que visitó Granada en abril de 1931.
Yoldi fue miembro del Partido Republicano Autónomo de Granada, que en 1934 se integró en Izquierda Republicana, la formación liderada por Manuel Azaña.
La coalición republicano-socialista que en abril de 1931 obtuvo un triunfo arrollador en las elecciones municipales en Granada estaba formada por un buen número de intelectuales y profesores universitarios. Este hecho puede explicar que tras el golpe fascista de 1936, la Universidad de Granada fue la que más directamente sufrió la represión de las doce que existían entonces en el Estado español, ya que fusilaron a cinco catedráticos y dos profesores.
Yoldi fue elegido concejal en 1931. Un año después, en abril de 1932, el catedrático nacido en Arizkun fue nombrado alcalde de Granada. Durante los cinco meses que duró su mandato (hasta setiembre de 1932) tomó medidas como bajar el precio de la harina (aunque no consiguió hacer lo mismo con el del pan) e inauguró una placa en recuerdo del rey Alhamar junto a la puerta de las Granadas, en la Alhambra. Asimismo, puso en marcha una línea de autobuses entre Málaga y Sierra Nevada.
Junto a ello, nombró a los representantes de Granada que acudieron a la Asamblea de Córdoba, donde se discutió el proyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía, retiró la subvención que el Ayuntamiento concedía al diario «Ideal» y defendió la legalidad de la República ante la sublevación del general José Sanjurjo, en agosto de 1932.
En julio de 1936, Yoldi fue detenido por falangistas y miembros de la Guardia Civil que apoyaban a los militares sublevados cuando se encontraba de vacaciones en Capileira, el pueblo natal de su esposa, situado en la Alpujarra. Tras el arresto, fue trasladado inicialmente a Granada y posteriormente a la cárcel habilitada en la localidad de Víznar, a nueve kilómetros de la ciudad.
Obligado a cavar fosas en Víznar
Yoldi fue obligado, junto a Joaquín García Labella, catedrático de Derecho Político en la Universidad de Granada, a cavar fosas y a enterrar en el barranco de Víznar a quienes habían sido sus compañeros y a otros fusilados por la represión franquista. Uno de quienes fueron enterrados en el barranco de Víznar fue el poeta Federico García Lorca.
García Labella fue fusilado en el cementerio de Granada en agosto de 1936. A Yoldi se le concedió un permiso que pasó encerrado en su casa. Hidalgo explica que para entonces el catedrático había enloquecido debido a todo lo que había pasado. En los tres días que permaneció en casa no consintió que se abrieran las ventanas. Pasado ese tiempo volvió a ser encarcelado.
El 23 de octubre de 1936 fue fusilado en la tapia del cementerio de Granada. Sus restos fueron posteriormente trasladados al cementerio de Capileira, donde reposan junto a los de su mujer y su hijo Victoriano. Ese mismo día, en Víznar, fueron fusilados el rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila, junto a 28 ciudadanos.
Tras la muerte de Yoldi, el Tribunal de Responsabilidades Políticas tuvo el sarcasmo de suspenderle de empleo y sueldo a perpetuidad. Además, multó a cada uno de sus tres hijos (de siete, cuatro y tres años) con 250 pesetas.
«Con el fusilamiento del profesor Yoldi, y de tantos otros profesores y personalidades relevantes, se pretendía dar un escarmiento a aquellos sectores de la intelectualidad granadina que se habían atrevido a cuestionar los pilares básicos de una sociedad y una universidad profundamente conservadoras que en su mayoría hacían del yugo y las flechas su razón de ser. Estos sectores reaccionarios imponían una vez más por la fuerza de las armas lo que no habían logrado con la fuerza de los votos y la razón», destaca la obra editada por el centenario de la Facultad de Ciencias.
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