Iñaki TELLERIA

Asmazank, la comodidad y el diseño llevados a la ropa por dos emprendedores

Se va a cumplir un año desde que a los jóvenes Beñat Altuna y Aritz Rekalde se les ocurrió la idea de diseñar ropa y venderla. Patentaron la palabra Asmazank, abrieron una tienda en Andoain y se pusieron a vender camisetas y sudaderas para niños y mayores.

Deportistas como Mikel González, Jon Gaztañaga, Eli Pinedo, Nagore Arizaga o Mikel Astarloza o bertsolaris como Beñat Gaztelumendi o Aitor Sarriegi son, además de otras muchas, algunas de las personas que suelen lucir la línea de ropa Asmazank. Son camisetas y sudaderas que se diseñan en Andoain y venden en Tolosaldea y Donostialdea. Son el fruto de la inquietud de los jóvenes emprendedores Beñat Altuna y Aritz Rekalde.

Amigos desde niños de la ikastola Aita Larramendi, les une el deporte,y en particular andar en bicicleta, entre otras aficiones. Niegan ser dos jóvenes presumidos o pijos que se preocupen mucho por la ropa. De hecho, visten casi siempre con chandal, sudadera, camiseta o pantalones de monte. Ropa informal y cómoda, aunque reconocen que el diseño de las equipaciones siempre les ha llamado la atención.

Y precisamente fue ese punto de curiosidad o de preocupación por el estilo el que les ha llevado al camino del pequeño empresario o trabajador autónomo. De hecho, la historia de su negocio comenzó en mayo del año pasado, cuando fueron de vacaciones a Salou en bicicleta. Para entonces ya habían diseñado algunos maillots -Altuna controla el diseño informático- para uso personal y para algún amigo de la cuadrilla.

Así, en una de sus largas conversaciones por Salou, su punto de inconformismo con las equipaciones tradicionales o más conocidas les llevó a probar con el diseño de camisetas a mayor escala, el salto al negocio. Pequeño, pero negocio a fin de cuentas.

Y nació el nombre

Era en mayo y el verano, la mejor época para vender ropa cómoda o desenfadada, se les echaba encima. Lo primero fue buscar un nombre, una palabra que les identificara. Salieron varias, pero todas tenían dueño. Hasta que, cansado de escuchar un sinfín de nombres, un amigo le respondió a uno de ellos: «Asmazak!», invitándole a que descubriera él uno. La expresión les llamó la atención. Luego la pulieron con el «asmazan» femenino hasta llegar al vocablo inventado y neutro «asmazank».

A partir de ese momento comenzaron a fluir los diseños y los colores, pero también las complicaciones. Por un lado estaba el proceso de creación, pero el verdadero problema llegaba con la producción. Había que hablar con fábricas, controlar las telas, los colores, el corte de la ropa, los tallajes, las mangas largas y cortas, la distribución.

Consideran que para estos inicios las instituciones ayudan mucho menos de lo que dicen. Todo el mundo utiliza la palabra emprendedor, pero luego son pocos los que te acompañan en los inicios. Eso sí, quieren que conste que el Ayuntamiento de Andoain sí les echó una mano y, por encima de todo, ha estado la colaboración de sus vecinos del pueblo, los primeros en ayudar y, también, los primeros clientes.

Conscientes de sus limitaciones, acudieron a una empresa a la búsqueda de una persona que hiciera de intermediario entre ellos y las empresas textiles. Lo llaman «el coordinador» y es el que gestiona todo lo que no tiene que ver con el diseño y con la tienda. Al tiempo que hacían estas gestiones fueron también montando la página web y la tienda, con lo que les llegó el comienzo del verano. El salto a la piscina fue con un pedido de 1.000 unidades.

Ha pasado un año y siguen adelante con su proyecto. Venden también en Aralar Kirolak de Tolosa y en Ibai Mendi de Hernani, pero se van a expandir a más tiendas. Hasta hace poco tenían la web como mero escaparate, pero están intensificando las ventas on-line con el reclamo de «sin gastos de envío». También han hecho sus pinitos en diseño para mochilas de verano, gorros de invierno, complementos, pero no quieren precipitarse.