Arnaitz GORRITI

La «refundación» de Laboral Kutxa Baskonia, ¿una transición o una huida hacia delante?

Fuera de las semifinales en los play offs de la ACB y la Copa, y perdiendo seis partidos como local en el Top 16 de la Euroliga, la temporada de la escuadra gasteiztarra ha resultado gris y decepcionante. Heurtel, Pleiss y Nocioni han rendido bien, pero el equipo jamás ha funcionado.

Aún resta que Josean Kerejeta haga la habitual valoración de la temporada de Saski Baskonia, así que todo lo que se diga aquí tiene, por definición, la condición de incompleta porque el presidente baskonista posee en su poder todas las claves de un conjunto en apariencia perdido dentro de sí mismo, muy lejos de poder competir por logros que pocos años antes estaban al alcance, y que no solo se pueden explicar en virtud al continuo ajuste económico.

Toda la cautela tiene como motivo un concepto convertido en fetiche o arma arrojadiza: la «refundación», apuntalada ahora con una ampliación de capital en el que se quiere involucrar a los jugadores y hasta los empleados del club. El efímero pero estrepitoso aterrizaje de todo un doble campeón de la NBA como Lamar Odom en Gasteiz supuso el punto más alto de una temporada que uno no sabe si definir como de transición o huida hacia delante. Caer en cuartos por segundo año consecutivo, después de hacer la peor Liga Regular de las 11 últimas temporadas supone no haber cumplido los objetivos.

Tampoco se cumplió el objetivo copero, al quedarse por primera vez desde 2001 fuera de las semifinales -se podrá aducir que el 74-73 ante Valencia Basket fue un buen partido, sin Heurtel, y que la falta final sobre Rafa Martínez fue dudosa, pero a la cita copera se llegó tras las apuradas victorias en Santiago -92-94, con 26 puntos de Nocioni- al Barça en Zurbano -96-72, con 19 tantos del «Chapu»- y en Illunbe -76-78, con 4 de 4 en triples de Poeta-, en un duelo directo-. Limitar la competitividad en la Euroliga a la primera fase, para protagonizar después un lamentable Top 16, con seis derrotas en el Buesa Arena y dos derrotas a domicilio con más de 30 puntos de diferencia, tampoco dejaba un buen sabor de boca a nivel continental, hasta el punto de que la Licencia A de la Euroliga corre el riesgo de desaparecer.

Luces y sombras

Sergio Scariolo regresaba al banquillo baskonista tras un accidentado y exitoso periplo en el baloncesto FIBA. Este era el principal cambio de un Saski Baskonia que buscaba su rumbo hace un año, y que 12 meses después parece lejos de haberlo encontrado, hasta el punto de que el futuro de Scariolo en Gasteiz pende de un hilo.

Scariolo dejó bien claro lo que quería de este Laboral Kutxa Baskonia. Espacios para Tibor Pleiss, en conexión con el pick'n roll de Heurtel. Para apuntalar esos espacios para el pívot alemán, Nocioni pasaba a jugar de ala-pívot a tiempo completo. Así, Pleiss es el segundo mejor valorado de la Liga Regular -17,5- y cuarto mejor reboteador -6,66 rechaces de promedio-, Nocioni el séptimo mejor anotador -14,8 puntos- y Heurtel el segundo mejor asistente -5,44 pases de canasta-. Con el complemento de Causeur, una vez superados -o aparcados- sus problemas renales, y San Emeterio, que pasó de ser transferible a ser indispensable tras la segunda vuelta, los gasteiztarras, con 81,68 puntos por partido, fueron el cuarto mejor ataque, pero undécimos en defensa, con casi 80 puntos encajados, una tara que, por mucho que la subrayara el entrenador, jamás corrigió el equipo.

En el debe de la plantilla, más allá de los interminables temporeros -Milko Bjelica y Kaukenas dieron un rendimiento espectacular, en especial el montenegrino-, la apuesta por el base Walter Hodge no resultó, básicamente porque el boricua no se adaptó al estilo de juego de Scariolo. Por ello se apostó por Giuseppe Poeta, un base más defensivo, apartado inesperadamente en vísperas del play off por Renfroe. Y si Hodge no cuajó, Hanga y Hamilton tampoco dieron el nivel. El húngaro llegó lesionado, pero además mostraba carencias en el tiro y la lectura de juego que su posible nueva operación de este verano no mejorarán. Hamilton, como mostrara en Bilbo, ha sufrido en defensa y su ataque se ha limitado a jugarse casi cada balón que le llegaba. Jelinek tuvo sus momentos, pero Scariolo acabó por defenestrarlo, mientras que Mainoldi, por desgracia, sí que confirmó su condición de «cupo» de talento limitado. Solo Diop dejó destellos gracias a su fiereza en defensa, pero Scariolo prefirió apostar por Hamilton. Odom vino, se lesionó... y se fue. El público, testigo de las luces y las sombras, ha ido vaciando paulatinamente Zurbano al ver el continuo desatino de la temporada.

Y en estas, toca esperar qué traerá el verano. Nocioni valora irse y Scariolo podría irse también, igual que Heurtel o Pleiss. El Baskonia continúa avanzando... ¿sin rumbo?