Pablo CABEZA BILBO

Chrissie Hynde debuta en solitario con «Stockholm»

El balance histórico de The Pretenders es irregular, aunque con mayoría de momentos intensos. De hecho, es una de las formaciones más populares de la historia del rock. A sus 62 años Chrissie Hynde, miembro de PETA, debuta en solitario con «Stockholm».

Chrissie Hynde es parte de la historia de la música rock con The Pretenders, formación que con el paso del tiempo pasa a ser, en la práctica, un sobrenombre de Chrissie Hynde.

The Pretenders inicia su camino en 1978. Comparte actualidad con la primera generación punk, en la que Hynde se encuentra cómoda; sin embargo, su sonido se tiñe de new wave, corriente estilística que toma la frescura del punk a la que añade pop colorista y desenfado; además de un gusto estimable por el valor de la canción en sí.

A Chrissie Hynde le acompañan en esta primera y fundamentalmente etapa el guitarrista James Honeyman-Scott, de amplios recursos estilísticos y técnicos, el bajista Pete Farndon y el batería Martin Chambers. Un cuarteto de sólida estructura musical, no exento de intuición. Los primeros discos de The Pretenders impactan, toman buenas posiciones y colocan a la banda anglo-americana entre los grupos de mayor proyección.

Sin embargo, cuatro años después de sus primeros conciertos, Peter Fardon, compañero de Hynde en los primeros años, se ha convertido en un heroinómano de carácter insoportable, por lo que esta y Honeyman-Scott deciden prescindir de sus servicios. Con todo, y paradójicamente, el primero que fallece (junio del 82) de un ataque al corazón por sobredosis de cocaína es el brillante guitarrista Honeyman-Scott. Lo sarcástico del asunto es que sucumbe solo dos días después de expulsar a Fardon del grupo.

Quizá Fardon tuviese motivos para reírse de los hechos, pero su sonrisa se helaría no mucho tiempo después, ya que en abril de 1983, mientras Hynde se sobreponía y preparaba una nueva banda, el bajista se ahogaba en su bañera tras un chute de heroína y el consecuente desvanecimiento.

El resto de la vida de The Pretenders es como una habitación de hotel: músicos profesionales que van y vienen sin la más mínima intención de formar «familia» o echar raíces en el grupo liderado por Hynde.

En marzo de 2005 The Pretenders se incorpora al Rock and Roll Hall of Fame, ceremonia en la que la chica de Akron, Ohio, comenta: «Sé que durante los últimos 20 años The Pretenders ha parecido una imitación de sí mismos. Ahora estamos rindiendo homenaje a James Honeyman Scott y Pete Farndon, sin los cuales no estaríamos aquí. Por el contrario, aún sin nosotros, ellos deberían haber estado aquí, pero así son las cosas en el rock and roll».

Chrissie Hynde nace en setiembre de 1942 entre los humos de Goodyear y Firestone. En el 73 se traslada a Londres. Se implica en la escena punk, escribe para el New Musical Expres, pero lo que ella quiere es formar un grupo de rock. Lo intenta incluso con los Sex Pistols, pero no recibe más que reveses. Mick Jones (The Clash) le invita a que vaya con ellos de gira como acompañante. Hynde se desahoga: «Fue estupendo, pero se me rompía el corazón. Deseaba tanto estar en una banda... Ir a todos los conciertos, verlo tan de cerca, vivir en ello, no tener un grupo era devastador para mí. Cuando me fui, le dije: `muchísimas gracias por dejarme venir', y me volví. Crucé llorando todo Londres en el metro. Todos aquellos a los que conocía en la ciudad estaban en algún grupo. Y allí estaba yo, como la auténtica perdedora».

En solitario

Para su tranquilidad, aunque tarde, llega The Pretenders y pasados 35 años su primer álbum en solitario, «Stockholm», desde hoy en la calle. El álbum es un disco de pop con diversos estilos entre sus once canciones, pero la diversidad no molesta; al contrario, resulta estimulante gracias a la calidad de las composiciones, la delicada instrumentación y el buen gusto repartido por cada uno de los títulos.

Sin menospreciar a las dos canciones que abren disco, desde «Like in the movies», el tercer corte, hasta el final todo es admirable. Cabe mencionar dos singularidades, el corte «Down the wrong way», con un soberbio solo sucio de Neil Young, y «You're the one», muy ochentera en ritmo, teclados y ambientación.

Puede parecer extraño, pero a sus 62 años su voz es cautivadora, dúctil, envolvente. Y el debut, impecable.