«Llenar el vacío» alcanza la cima del cine religioso más intimista

El cine más grande es aquel que te transporta a lugares donde nunca has estado, y «Llenar el vacío» revela muchas cosas desconocidas para el resto de los mortales sobre el cerrado mundo del judaísmo ultraortodoxo. Es algo que nunca antes había sido mostrado en una pantalla, puesto que Rama Burshtein es la primera en atreverse a hablar del papel que juegan dentro de esta sociedad hermética e impenetrable las mujeres.
La cineasta israelí tuvo que pedir permiso al rabino de su comunidad para poder hacer la película, sabedora de que solamente una jasídica como ella conseguiría mostrar los secretos y rituales del universo haredí, sin provocar hostilidades.
Purim, Sabbath y Brit Milá
No hay que aclarar que «Llenar el vacío» ha conocido un gran éxito en su país, al triunfar en los premios Ophir concedidos por la Academia de Cine israelí con un total de siete estatuillas, entre ellas las de Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz Principal. Pero se trata de un fenómeno internacional, reconocido igualmente por jurados extranjeros y laicos. En la Mostra de Venecia se llevó el Signis y el de Mejor Actriz para Hadas Yaron. En los del cine europeo el de Mejor Fotografía para Asaf Sudri. En fin, que la película ha impresionado por igual a judíos y no judíos, partiendo de la base que para disfrutar del buen cine religioso no hace falta ser creyente.
Durante el metraje se suceden las distintas fiestas hebreas como el Purim, el Sabbath y el Brit Milá, que es la de la circuncisión. Todas están filmadas con dominio absoluto de la luz y de las sombras en interiores que parecen estar fuera de la realidad externa. En ellos las protagonistas femeninas se comportan como las mujeres de las novelas de Jane Austen.

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