Aritz INTXUSTA

Las lluvias retrasan la cosecha en Araba y ponen en riesgo la campaña

La humedad está retrasando la cosecha de trigo en Araba, donde ya va tres semanas tarde y muchos campos han sufrido también por el pedrisco. El temor actual es que el grano de trigo panificable (el que se vende más caro) pierda calidad y tenga que venderse como pienso. En cuanto a la situación en Nafarroa, es más estable, puesto que la gran mayoría de la cosecha ya ha terminado, al ser tierras más secas. En productividad, se ha situado en la media histórica.

Las últimas lluvias están impidiendo salir a cosechar en Araba y los agricultores temen que, con un retraso de más de tres semanas, el grano de trigo pierda calidad. Esta situación apenas afecta a Nafarroa, donde el grueso de la campaña ya se ha terminado, aunque las últimas máquinas todavía trabajan en las zonas más húmedas de Agoitzaldea. En Araba, sin embargo, hay bastantes nervios.

La campaña en Araba había comenzado en números habituales de kilos por tonelada, según marca la media histórica. Es decir, se están recogiendo unos 5.000 kilos por hectárea en trigo y entre 5.500 y 6.000 en cebada. En este último caso, también el peso específico del grano venía muy bueno, pudiéndose vender para la elaboración de cerveza, que es el uso que ofrece mejores rendimientos al agricultor. Además, como la cebada se cosecha antes, las últimas lluvias no han alterado tanto el fin de campaña.

El mayor miedo que tienen los agricultores está en el trigo blando, el panificable. La tardanza en la recogida puede afectar a la calidad del mismo y el problema es que éste no será apto para hacer harinas y panes y tendrá que ser vendido para piensos. A esto hay que añadir también los daños generados por las últimas granizadas, que afectan al cereal y han causado siniestros importantes también en la patata y la remolacha.

Este temor tendrá que confirmarse a la hora de cosechar. El problema es que, cuando llueve, las máquinas no pueden trabajar. Los silos solo admiten hasta un máximo de humedad, dado que si se almacena con porcentaje de humedad mayor se pone en riesgo la conservación. La humedad ha estado la semana pasada al límite y los agricultores necesitan que el sol les seque los campos para terminar y mantener la calidad del grano.

Según explicó el director de la cooperativa de SAGRAL, Ángel Cruz, si al final va para pienso, el precio del trigo podría bajar mucho debido a lo ocurrido en el Estado Francés. «Se les ha fastidiado buena parte de la cosecha y tienen que vender casi todo como pienso. Y se están viendo precios muy bajos», afirma. A la espera del cierre de campaña, las zonas donde podría haber más problema son aquellas más afectadas por la granizada, según Cruz, que apuntaba hacia Agurain, Argandoña o Arkaute, entre otras.

Cruz explicaba que, ahora, a los agricultores no les queda otra que esperar a que el tiempo les eche una mano. «Estamos todos nerviosos, pero ¿qué le vamos a hacer? Nosotros dependemos del tiempo y no nos queda otro remedio», afirmó.

Pese a todo, según explicaron desde la federación de cooperativas de Araba, sí que este año se había realizado un esfuerzo económico para tratar los campos frente a las enfermedades provocadas por la humedad y el frío. Y esa inversión se había hecho notar en los resultados de las zonas ya cosechadas, mejorando los rendimientos de las fincas tratadas frente a las otras.

En Nafarroa, más tranquilos

La situación en Nafarroa es bastante distinta. Aunque todavía falta algo por recoger en Agoitzaldea e Iruñerria, ya se puede hablar de que éste ha sido un año normal o con la media un poco más alta que en los últimos diez. Según los últimos datos recogidos por el organismo público, el INTIA, en trigo blando (el panificable, a diferencia del duro, que es el que se usa en la elaboración de pastas) se estará en 4.997 kilos por hectárea, mientras que en cebada, la media es de 3.712 kilos por hectárea.

La diferencia en la recogida de cebada -si lo comparamos con Araba (5.500-6.000 kilos)- es bastante grande, pero no inhabitual, ya que se debe a la variación climática de la geografía navarra y el mal rendimiento cerealista de los campos más al Sur (secanos calientes) frente a los secanos frescos del norte (equiparables a los alaveses). En concreto, en Erribera se han dejado zonas sin cosechar, pero todo ello entra dentro de la normalidad. En cuanto a los tiempos, para estas fechas debería llevar todo ya tiempo cosechado.

Joseba Etxarte, agricultor cerealista de Idoate y miembro de la Ejecutiva de EHNE, aún sigue trabajando. «Habremos bajado en tono un 5% o el 10% con respecto al año pasado, cuando la cosecha fue muy buena», explicó. En realidad, lo que ocurrió es que la pasada primavera fue muy lluviosa, lo que permitió que en Erribera cosecharan muy bien, levantando las medias. Por contra, los secanos frescos bajaron algo su rendimiento. «Pero bueno, en el secano fresco siempre se cosecha», relativizaba Etxarte.

Los precios, ciclo de bajada

La cuestión del precio al que los agricultores venderán sus cosechas es difícil de cuantificar. Pese a que lo ocurrido en Francia está afectando ya, habrá que ver cómo se mueven a lo largo del año, que es como se producen las ventas. En realidad, la cosecha se guarda en los silos, que irán vendiendo a lo largo del año y mes tras mes el precio varía. Por tanto, para saber cuánto pagarán habrá que esperar al inicio de la siguiente cosecha.

Orientativamente, en este mes se está pagando un 10% menos que el año pasado (160 euros por tonelada de cebada, frente a los 180 del trigo panificable). La media anual, según explica Etxarte, sería de un 20% más, debido a que durante estos meses de cosecha los silos están llenos y el precio baja porque hay mucha oferta. Pero todo es relativo. «El precio del trigo se mueve en un mercado de futuros, donde hay mucha especulación. Les interesa que el precio no se mantenga estable, sino que se mueva formando dientes de sierra, que así es como ganan dinero comprando y vendiendo», explica Etxarte, que considera esta forma de funcionar como una auténtica vergüenza.

A juicio del experto de EHNE, se ha venido de un ciclo de seis años con precios altos en trigo y cebada y ahora se esperan algunos años de bajada en los precios. Aunque, al final, todo está en manos de especuladores.

Granizo y humedad

Además de los daños del granizo, el agricultor alavés no ha podido salir a cosechar porque hay demasiada humedad. Los silos no aceptan granos demasiado húmedos porque no pueden conservarse, por miedo a hongos, etc.

El granizo arruinó 800 hectáreas de distintos cultivos

Las fuertes granizadas de las semana pasada en Araba afectaron principalmente a un área de 800 hectáreas, en las que técnicos de Lakua están trabajando en la cuantificación de daños. Las localidades más afectadas por el siniestro fueron Arkaia, Askarza, Elorriaga, Arkaute y Otazu. Esta sería la zona crítica, dado que los daños del pedrisco, en realidad, se extienden por un área bastante más amplia, de 1.800 hectáreas de la zona sureste de la capital alavesa. Por cultivos, la afección principalmente fue en cereales, patata, remolacha, girasol y leguminosas. En el caso del cereal, en general, la campaña de cebada pudo salvarse gracias a que se recogió antes, pero aún quedaba el trigo. Finalmente, el siniestro no llegó a tumbar las mieses y las cosechadoras podrán entrar a trabajar en cuanto todo esté lo suficientemente seco, pero sí que hizo que las espigas perdieran sus granos. En algunas de las parcelas, la pérdida de granos es superior al 80%, según reconocieron desde Lakua. El Diputado alavés de Agricultura, Borja Monge, ha aprovechado la ocasión para fomentar que los agricultores contraten seguros agrarios para que «les protejan de este tipo de fenómenos meteorológicos tan dañinos que son imposibles de predecir». A.I.

Erribera

En Erribera se han quedado zonas sin cosechar. No obstante, esto entra dentro de lo habitual. El año pasado, con una primavera muy lluviosa, todo pudo cosecharse y la media de productividad navarra subió bastante, pese a que esas mismas lluvias no favorecieron a los secanos frescos.