2014/11/12

Joseba ITURRIA
Los inconvenientes de la política de apuntar a grandes nombres

Todo lo que ha rodeado el proceso de contratación de David Moyes, con la demora de todas las gestiones realizadas, es una consecuencia de la política seguida desde la marcha de Asier Illarramendi al Real Madrid de buscar grandes nombres para su primera plantilla. Salvo el caso de Rulli, todas las operaciones para fichar jugadores y el técnico que se han registrados han sido de alto coste y de grandes nombres: Sergio Canales, Carlos Vela, Alfred Finnbogason, Esteban Granero y David Moyes.

Cuando un club como la Real apunta alto y tiene dinero y quiere atraer a estos grandes nombres tiene que aceptar sus condiciones y por eso ha apostado durante semanas y ha hecho un gran esfuerzo en la incorporación del técnico escocés, con condiciones, no solo económicas, que nunca se han aceptado a la hora de contratar un entrenador. Hasta ahora esta política no ha dado resultados y cabe esperar que la llegada de Moyes sea positiva, aunque no es normal que un entrenador que la pasada temporada ha dirigido al Manchester United llegue a un club como la Real que acaba de salir de puestos de descenso tras romper una racha de ocho derrotas consecutivas en plena temporada y con tantas dudas para venir.

Es evidente que la Real ha hecho un gran esfuerzo económico para conseguirlo, que ha aceptado todas sus condiciones, pero un técnico de su prestigio no viene por dinero, sino porque entiende que en la Real se le presenta la oportunidad de triunfar en su primera experiencia lejos del fútbol inglés. Entraña muchos riesgos apostar a estas alturas, con un traje preparado por otro sastre, por un técnico de un coste muy alto que desconoce la plantilla, la Liga y el idioma. Para ayudarle en su adaptación tendrá el apoyo de técnicos de la casa y a su favor juegan los precedentes en la Real. Todos los entrenadores extranjeros que han llegado en los últimos años -Toshack, Krauss, Denoueix y Montanier- han obtenido sus mejores resultados nada más llegar cuando menos conocían lo que se iban a encontrar e incluso no dominaban el idioma. Aunque Moyes viene de una cultura de fútbol diferente, la inglesa, con un estilo de juego distinto.

Pero al margen de esperar que Moyes triunfe en la Real, la reflexión que queda es si la dirección deportiva y el Consejo tienen que fichar grandes nombres o deben apostar por gente que viene en línea ascendente en sus trayectorias. Con ellos no ha ido mal y no se han tenido que vivir negociaciones como la de Moyes.