Mikel INSAUSTI DONOSTIA

«Matar al mensajero» rinde tributo al periodista Gary Webb

El siempre valiente cineasta independiente Michael Cuesta apuesta por una película comprometida, que ha conseguido reunir un impresionante y voluntarioso reparto con tan solo 5 millones de presupuesto. Entre todos rinden tributo a la memoria del periodista Gary Webb.

Michael Cuesta es uno de los cineastas independientes más interesantes surgidos durante la pasada década. Su ópera prima «L.I.E» (2001) le reveló como un autor valiente, capaz de atreverse a describir una relación homosexual entre un adulto y un menor, que fueron interpretados por Brian Cox y Paul Dano. Paralelamente fue forjándose como uno de los realizadores televisivos que han contribuido al salto de calidad de las series actuales, lo que le ha obligado a ir estrenando películas de forma algo intermitente, destacando «El fin de la inocencia» (2006) y «Roadie» (2011). Su arriesgada adaptación de Poe en «Tell-Tale» (2009) está considerada como fallida.

Con «Matar al mensajero» (2014) se pasa ahora al cine más comprometido, consiguiendo reunir un impresionante reparto con tan solo 5 millones de dólares de presupuesto, lo que indica el voluntarismo de todos los implicados en el proyecto.

Matar a Gary Webb

El periodista Gary Webb fue asesinado en 2004 de dos disparos en la nuca, aunque el informe policial dijo que se trató de un suicidio. No había podido publicar su revelador libro «Dark Alliance» hasta 1996, y todas sus investigaciones sobre la CIA no fueron reconocidas hasta el año del escándalo Clinton-Lewinsky, aprovechando la mayor repercusión mediática del affaire presidencial.

El actor Jeremy Renner ha conseguido un gran parecido físico con el verdadero Gary Webb, a la vez que Michael Cuesta ha imprimido a su thriller político la tensión y grado de compromiso que el género alcanzó en los EEUU durante la década de los 70. De esta forma se consigue recrear lo que fue en la inmediatamente posterior era Reagan la denuncia periodística de la implicación de la CIA en el narcotráfico, introducido en los barrios afroamericanos, y cuyos beneficios iban destinados a la financiación de la Contra en Nicaragua. Nadie quiso entonces darle la razón a Webb, que a pesar de todos los obstáculos no cejó en su esclarecimiento de la verdad oculta.