Eskean Kristö revienta Arratia con «Azote kaldüz!», cócktel de puro rock y roll
En los últimos años los grupos suelen tender a seguir los patrones de bandas foráneas de sonido actual, si acaso reconvierten el indie una vez más o, en el caso opuesto, atacan con las claves habituales del metal. Para llevar la contraria a casi todos, nacía en Arratia en 2011 un quinteto con los Stones como mejor referencia. Ni gafapastas ni hipsters. Viejo sonido setentero con el rock and roll como catecismo y Niko Etxart como invitado por rockero y pionero.

Eskean Kristö presentaba hace unas semanas en Kafe Antzokia de Bilbo «Azote kaldüz». Era jueves, había concurso Villa de Bilbao y la noche tampoco sugería salir a a la calle. Lo habitual ante un grupo forjando su historia sería que el local estuviese prácticamente vacío. Pero no, Pello Artabe, voz, Alex Harillo, guitarra, Aritz «Sardina» Ontalvilla, guitarra, Peio Artetxe, bajo e Imanol Arrese, batería habían logrado el milagro de casi llenar Kafe Antzokia.
Sorpresa, pero aún mayor al comprobar que el poderoso rock and roll explicito de «Azote Kaldüz!» (Baga-Biga) aún ganaba más en directo gracias a una escena dinámica y un público, en gran parte arratiarra, que les seguía con el mismo fervor que ellos ponían en escena y en cada título trituradora. Seductor espectáculo, un grupo para disfrutar de pueblo en pueblo, de local en local y un disco que suena a taberna petada, a nocturnidad.
Visto que Arratia lo llevan a partes iguales entre la sangre y el sudor cabe pensar que lo suyo es eusko label de la comarca. «Arratia es el Shangri-La por lo menos de Bizkaia y, posiblemente, también de Euskal Herria; es decir, el paraíso terrenal más fantástico y desconocido. Lo único que nos hace falta es conseguir la inmortalidad. Este valle da para un super Eusko Label. ¡Joder que sí! Qué ha sido Arratia hasta ahora para los bilbainitos y babazorros que nos rodean?: Gorbeia, el tranvía, bonitos baserris... y cómo no, los archifamosos Fasio con su trikitixa, Leon con su alboka y Maurizia con su pandero», matiza Pello Artabe.
El grupo se reparte entre las localidades de Arantzazu, Areatza, Igorre y Santurtzi, por eso Aritz se lleva el mote de «Sardina». El grupo ensaya en Igorre, pero «es de todo Arratia; aunque tenemos un bunker-local de ensayo, obsequio del ayuntamiento de Igorre. Tener locales municipales a disposición de toda la baska que quiera sacar un poco de ruido ayuda a que el movimiento musical siga vivo y coja fuerza», apuntala Artabe.
Y fuerza e intensidad coge con canciones como «Látigo!», donde el grupo ha invitado al pionero del rock and roll euskaldun Niko Etxart. «Algunos de nuestros padres también hicieron sus pinitos en este mismo mundo de la guitarra y la batería. En nuestras casas, al igual que a Pink Floyd, Stones, Beatles, Doors, Itoiz... hemos escuchado a Niko Etxart, ¡cómo no! Tanto él como su música es todo auténtico. Surgió la ocasión de conocerle, fuimos a su casa de Altzai, cenamos, bebimos, cantamos... Es un artista mágico y total rockero. Se lo planteamos y se prestó gustoso a hacer la colaboración. Y nosotros flipamos. Unos arratiarras, veintipoco añeros, nuevos en esto del rock, con el pionero del rock and roll en euskara. Xiberotarra que nos triplica en edad. Y aquí juntos. Un sueño».
En este punto cabe cuestionarse si para estar en Eskean Kristó es necesario haber subido al Gorbeia. «¡Mekauenlaletxe qué pregunta!. No puede haber arratiarra que no haya subido al Gorbeia. Incluso «Sardina» ha tenido que subir varias veces, porque si no ni de Eskean Kristö, ni entrar en Arratia. Gorbeia es nuestro fetiche, nuestro norte, nuestro génesis». En este momento le pasamos a Pello una pastilla de bentazepam.
Y de tanto ejercicio y deporte, ese directo tan físico: «Como nos gusta lo que hacemos, nos divierte y lo pasamos bien, todo sale de forma natural y espontánea. Todo es un teatro o una representación no ensayada. Los espejos los tenemos para sacarnos la lengua y reírnos de nosotros mismos. Viendo conciertos se aprende mucho y somos muy concierteros», asegura Pello.
Quien también tiene claro por qué contratarles: «Ofrecemos lo que decimos y cumplimos. Buenas canciones, bien ejecutadas, llamativa escenificación, fuerza y frescura. Nos gustan los grupos que explotan en directo, grupos eléctricos y enérgicos. Somos partidarios del espectáculo y del show y nos gusta ofrecer un plus en los escenarios. Somos un grupo joven que creemos en lo que hacemos y además, con nuestro «old school rockandroll» genuino, conseguimos conectar fácilmente con el público».
Rock and roll y baladas se compensan en un álbum directo y sensible
«Los 5 Kristös hemos pasado por varios grupos, pero el tipo de música que hacemos es lo que finalmente nos ha unido. Hemos conseguido ser una banda muy compacta, nos llevamos muy bien, somos muy amigos y creo que esto va para largo. Love is in the air». Aunque no sea el amor lo que rueda por sus textos y canciones. No obstante a pelotazos como «Egin Kasu», «Madarikazioa», muy grande, «Mafia naiz», «Látigo!», redonda, le sigue una balada preciosa: «Deabrua», que se convierte en uno de los himnos. Algo lleva de unos Lynyrd Skynyrd del «Tuesday's Gone». Como ligera fluye la balada stoniana «Hona gona gori», de ambiente y relajo. P.C.

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