El funk de Priscilla Band profundiza en las raíces del estilo en «Xalala kale»
Priscilla Band es una formación bilbaina de funk fundada en 2005, pero que no despega de forma notoria hasta 2010. Con dos años de nuevo rodaje publican «Olor a fonk», un disco de carácter muy rítmico y variado y en el que el grupo recorre diversos estilos alrededor de la música negra. Con la reciente llegada de «Xalala Kale», el sonido y su imagen dan un fuerte giro. Ahora es funk serio, profundo y divertido. Hoy se presenta en Kafe Antzokia de Bilbo.

Hace diez años Joseba Negro, Hammond, Rhodes, Clavinete), Lander Pérez, bajo, y Xabier Urrutikoetxea. batería, tocan en grupo de metal llamado Iraina. Por este tiempo también comienzan a interesarse por los sonidos negroides gracias a la influencia un amigo saxofonista llamado Txarly. Joseba comienza a tocar en Akatz, una de las formaciones con más solera en la Villa dentro del reggae. Se compra un Hammond digital y sus compañeros alucinan con el sonido. Una tarde Lander y Urruti deciden hacer pira al ensayo, ya estaban perdiendo su enganche con el rock metalero. Pasan por el Zarata Jazz del barrio de Santutxu para tomar unas birras, escuchan más música negra y ya lo tienen claro: tienen que formar una banda de funk amplia: con vientos, percusiones, vocalista...
Durante un largo periodo de tiempo los segundos se consumen entre gente que va y viene del nuevo proyecto, además de intentar dar con el sonido más apropiado. Iraina continúa adelante, pero en 2007 se uniría a Priscilla Band el guitarra de esta banda, Xabier Vellé, quien también llega a tocar con Potato. En 2010 se produce el quiebro final, la entrada del vocalista, Juantxu García. En este año el grupo se estabiliza y el noneto se completa con Julen Yarritu, saxo barítono, Alexander Hazas, saxo tenor, Iskander Vega, saxo alto, y Urtzi Martin, trompeta.
Con esta formación llega su álbum debut, «Olor a fonk». No es un mal disco, pero tampoco entusiasma a los puristas o los aficionados al funk de la vieja escuela. Le pegan a bastantes palos rítmicos y visten como una mezcla de Earth Wind and Fire, Kool and The Gang y toques latinos coloristas. Su sonido rememora el camino tomado por algunas bandas negroides peninsulares con la caspa del funk verbena. Ni bueno ni malo, una opción, pero no muy sugerente si amas a James Brown.
Buena parte de los componentes de Priscilla Band son profesores y si no lo son es gente experimentada y con buenos recursos. Pueden aspirar a más. Y la ambición llega con «Xalala kale», donde casi no se les reconoce. Atrás queda la etapa de las «luces» y los trajes de luciérnaga, del sonido bailable con células de variados estilos cromáticos. En «Xalaka kale» gana el funk de finales de los sesenta, y el soul auténtico de sellos como Motown o Stax.
Urrutikoetxea: «Con el paso del tiempo, entre disco y disco, nos dimos cuenta de que no molaban nada las pintas que llevábamos, y antes de que terminaramos la gira Olor a Fonk, los trajes acabaron en la sanjuanada, je je je».
Pero también se pierde en el tiempo, entre otras pinceladas, el boogaloo, aire latino que influía también lo suyo en la estética de Priscilla Band. «'Xalala kale' tiene un montón de reminiscencias de James Brown y los Jbs, ya que ellos fueron los creadores del funk, aunque también hemos escuchado mucho esos recopilatorios de deep funk como los de Keb Darge de mediados de la década pasada que salian grupos de los 60/70 que tan solo llegaban a sacar singles y nunca tuvieron el éxito que pudieron cosechar bandas como la de James Brown o Sly and the Famiy Stone...», explica Urrutia, quien matiza aún más por qué han conseguido un álbum tan brillante de profundo funk y verosimilitud: «Nos hemos decantado por el funk de finales de los sesenta, y de la Motown claro que sí».
Urrutia comenta que la cultura afroamericana de los sesenta, tiene mucha similitud con la situación socio-política actual de Euskal Herria; de hecho, el disco incluye algunos textos «peleones». «El soul, el funk, era la voz de una sociedad que carecía de derechos y libertades y que estaban en lucha contra el Gobierno americano que se negaba al cambio, que una gran mayoría de la sociedad reclamaba».
«Xalala kale» es el título del disco, pero también de la primera canción que la banda interpreta en euskara: «Era una idea que teníamos en mente, sacar un tema de funk old school en euskera, ya que nadie se ha atrevido con ello. Sí que ha habido cosas funk, pero con raíces en el rock o por lo menos no cuidando todos los detalles para que suene a ese funk de finales de los 60. Nos hemos dado cuenta de que el bizkaieraz es muy bueno para hacer funk, la fonética encaja bastante bien. Todas las contracciones que se usan en el habla cotidiano tienen una sonoridad muy buena para este estilo, bastante mejor que el castellano del que es muy difícil hallar las palabras que encajen fonéticamente».
Priscilla Band presenta hoy en Kafe Antzokia, 22.00 horas «Xalaka kale», una sobria muestra de su fiel funk actual donde estilo y sobriedad toman el mando. P.C.

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