Los obuses alcanzan un hospital y dejan varios muertos en Donetsk
Los disparos de artillería cayeron sobre varios edificios civiles de Donetsk, entre ellos un hospital, una guardería y viviendas, provocando al menos cuatro muertos y la indignación y rabia de los vecinos. Kiev y los insurgentes se acusaron mutuamente de los bombardeos, mientras los combates continuaron también en torno a la localidad estratégica de Debaltsevo.

Disparos de mortero cayeron ayer sobre el hospital número 27 de Donetsk, provocando la muerte de al menos cuatro civiles. La Fiscalía ucraniana afirmó que el balance de víctimas mortales podría aumentar a diez y atribuyó el «acto terrorista» a los rebeldes que, a su vez, acusaron a Kiev. Este bombardeo elevó a doce -ocho civiles y cuatro soldados ucranianos- el número de muertos en las últimas 24 horas en las que los combates se han intensificado.
Al menos tres cuerpos se encontraban en el exterior del hospital mientras otros dos yacían ante un edificio cercano. Los habitantes de Tekstilchichik, el barrio donde se encuentra el hospital, no entendían la razón de este ataque. Alexandre, un minero de 60 años y su mujer esperaban a su hijo que había acudido a hacerse unas pruebas médicas. Cuando salía, un obús cayó en las escaleras del hospital levantando la tierra varios metros. «La explosión lo lanzó contra el muro y lo mató. Cuando nos acercamos todavía respiraba», relata.
«¿Por qué no me han matado a mí? No puedo creerlo, no puedo creerlo», sollozaba su esposa. Cuando un amigo trata de consolarla, descubre una mancha de sangre y una herida en el pecho. Aunque se encuentra ante un hospital no pueden atenderla, en el interior no queda nada en pie; el suelo es un amasijo de vidrios rotos, trozos de madera y muebles desperdigados.
«Disparaban delante, detrás, por todo los lados, la guardería, las tiendas...», explica Denis Gladkov, un vecino. A 400 metros del hospital un edificio de viviendas también fue alcanzado y las ventanas de sus ocho pisos estallaron. En frente, un hombre reconoce en uno de los fallecidos a su padre, que había salido a comprar agua. «¿Es que mi padre era un terrorista?», se indigna y arremete contra «la Europa que ha levantado el movimiento fascista ucraniano».
«¿Por qué todo el mundo guarda silencio sobre todo esto?», denuncia una mujer ante unos cadáveres en un coche quemado. «¿Dónde están los cascos azules?», añade un vecino. «No hay armas, no hay militares aquí, solo viviendas», señala Dmitri Kurski, que vio la explosión desde su casa y, como el resto, no encuentra explicación. «Es el hospital», remarca. También un jardín de infancia, una clínica dental, instituciones educativas y varios bloques de viviendas fueron alcanzados por los disparos en Donetsk
Combates en Debaltsevo
Además, los insurgentes continuaron su ofensiva en Debaltsevo, una ciudad estratégica que aún controla el Ejército ucraniano en la ruta que enlaza los dos enclaves controlados por los rebeldes, Donetsk y Lugansk.
«Los bombardeos son incesantes. Intentamos llevar medicamentos y evacuar a los civiles, pero tenemos que hacerlo bajo el fuego enemigo», afirmaba Ilia Kiva, responsable del Ministerio ucraniano del Interior en la región Donetsk.
La población de Debaltsevo ha pasado de 25.000 a 7.000 personas en unos días, según Amnistía Internacional. Los civiles huyen ante los intercambios de disparos de artillería, que se reproducen a lo largo de la línea del frente cada día.
Por su parte, los insurgentes informaron de la evacuación de unos mil civiles de la ciudad de Uglegorsk, a unos 7 kilómetros de Debaltsevo y que fue tomada hace unos días por los rebeldes.
Kiev espera con impaciencia las armas de EEUU
Ucrania espera con impaciencia hoy la visita del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, para que anuncie la orden de enviar armas a Kiev. «Ya tenemos suficientes kalashnikovs. Necesitamos medios de comunicación, interceptores o radares. Equipos necesarios en un Ejército moderno», subrayó el ministro de Exteriores ucraniano, Pavlo Klimkine. Un informe de un grupo de análisis de antiguos altos mandos de la OTAN pedía el lunes enviar potentes misiles anticarro Javelin capaces de afectar a los blindados, radares para captar lanzamisiles y drones». El candidato designado por la Casa Blanca como secretario de Defensa, Ashton Carter, pareció avanzar esta decisión al mostrarse ayer, ante el Senado, favorable a proveer armas al Gobierno ucraniano. Cuando fue preguntado por esa posibilidad, Carter afirmó que «tenemos que apoyar a los ucranianos para que se defiendan. Me inclino en esa dirección». El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, asegura que no tiene ninguna duda de que EEUU aportará las armas que necesita. En cambio, el Gobierno francés ha descartado enviar armas «letales» a Ucrania, al igual que Alemania. GARA
Grecia tranquiliza a la OTAN y afirma que mantendrá su relación
«Grecia mantendrá sus relaciones con la OTAN como siempre. Va a continuar la cooperación a nivel político y militar», afirmó el ministro griego de Defensa, Panos Kammenos, tras un encuentro con el secretario de la Alianza, Jens Stoltenberg, a la vez que recordó los lazos políticos que unen a Atenas y Moscú. «No hay que tener miedo», insistió, ante los primeros gestos del nuevo gobierno hacia Moscú que han suscitado dudas sobre una reorientación de su diplomacia. «Grecia va a seguir siendo miembro de Europa y de la OTAN. Grecia tiene relaciones políticas con Rusia que no son ocultas y va a continuarlas», insistió Kamenos, quien rechazó la hipótesis de que Atenas pedirá apoyo financiero a Moscú si fracasa la negociación de su deuda. Eso sí, no excluyó un acuerdo energético y subrayó la importancia para Atenas del turismo ruso. GARA

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