2015/02/27

Iker Uson
Miembro de Baketik
Participación social: energía necesaria para el proceso de paz

La participación de la ciudadanía es el pilar sobre el que se basa nuestra democracia. De ella emana el poder y a través de ella formalmente se constituyen las instituciones de las que nos hemos dotado. En el caso de un proceso de paz y convivencia como en el que se encuentra nuestra sociedad, la participación social es clave. Los partidos políticos tienen una responsabilidad fundamental, pero el proceso no es una cuestión exclusiva de ellos. La convivencia en una sociedad remite a todas y cada una de las personas que la conforman y, por lo tanto, su participación directa es vital.

La situación actual objetivamente ha mejorado mucho. La idea de que nos encontramos ante un nuevo tiempo está totalmente consolidada. De la misma manera, cada vez más personas son conscientes de que este nuevo tiempo abre una oportunidad que debe ser aprovechada para promover una nueva convivencia.

Sin embargo, este momento para la esperanza se encuentra amenazado no tanto por una eventual marcha atrás en el proceso de paz como por una cronificación de este estancamiento que padecemos y por el deterioro que pueda acarrear.

Este bloqueo de la situación tiene que ver con desacuerdos sobre cuestiones centrales del proceso ante las que agentes políticos, institucionales, internacionales, sociales, asociaciones de víctimas y otros directamente emplazados, como ETA o las personas presas, expresan puntos de vista divergentes.

Ante este escenario, debe ponerse el acento en la participación de la sociedad. A la vista de las diferentes encuestas, se puede vislumbrar que lo que en el ámbito político es un desacuerdo, en la sociedad no lo es tanto e incluso se perciben consensos. Por ello, parece fundamental explorar esta oportunidad, ofreciendo a la sociedad vías para su participación directa en el proceso y concretamente sobre cinco cuestiones centrales. Sus respuestas pueden ser claves para colaborar en la superación del estancamiento actual del proceso. Las cinco cuestiones neurálgicas sobre las que se asientan los actuales bloqueos son las siguientes: (1) el desarme y la disolución de ETA; (2) las políticas de verdad, justicia y reparación para todas las víctimas; (3) la memoria crítica del pasado en relación con la violencia en cualquiera de sus formas; (4) la política penitenciaria y las políticas de reinserción y (5) los compromisos básicos para la reconciliación y la convivencia.

Baketik ha propuesto a todos los agentes políticos y sociales promover procesos participativos que permitan conocer la opinión de la sociedad sobre esta agenda de cuestiones. Se entiende por estos procesos todas aquellas acciones o dinámicas que promuevan el conocimiento de las reflexiones de la sociedad, tales como las encuestas, las consultas a través de las nuevas tecnologías, el uso de aquellas metodologías de tipo participativo, así como las consultas municipales, o una consulta no vinculante para el conjunto de la sociedad vasca.

El proceso de paz y convivencia corre un serio riesgo de quedar estancando en lo político. La participación directa de la sociedad vasca es una de las energías que deben ser movilizadas para superar esta amenaza. Todos los agentes implicados podemos hacer que 2015 ofrezca oportunidades reales para hacer avanzar el proceso y construir una nueva convivencia.