Elkarrizketa
VIRIGINIA GASULL
ESCRITORA

«Es una novela negra con un punto erótico; también hay que cambiar, ¿no?»

El suyo, no es un caso habitual. La irundarra Virginia Gasull publicó su novela «In vino veritas» en internet con el temor de que las editoriales la rechazaran. Su ópera prima alcanzó la nada desdeñable cifra de 5.000 lectores en la red y ahora Suma de Letras la ha sacado a la luz en papel. Burdeos, el vino, la II Guerra Mundial y la inspectora Oteiza forman una trama que se desarrolla alrededor de las obras de arte.

El libro que ahora tiene entre manos, «In vino veritas», lo publicaste primero en Amazon.

Cuando hice el primer manuscrito decía: «Si la envío a las editoriales, tendrán un montón de libros para leerse y va a ser difícil que me hagan caso». También pensé en la figura de los agentes literarios pero para que te ayude uno de ellos, si no eres un escritor conocido, es muy difícil. Entonces, me decanté por la opción de internet y... ¡A la aventura!

Tampoco en Amazon se suben las cosas tan fácil. También tienes que maquetarlo, igual que si fuera un libro, aunque sea para el ebook, para que se pueda leer bien, y también hay que poner una portada que te llame la atención. Soy amiga de Aitziber Alonso, ilustradora y presidenta de Galtzagorri, y le pedí que hiciera una imagen de la inspectora Oteiza. Y funcionó muy bien. Permaneció durante cien días en la lista de los más leídos de Amazon. Y a las dos semanas de estar en la red ya se puso en contacto la editorial Suma de Letras para decirme que estaban interesados en publicarla.

¿Cuántos lectores ha tenido en Amazon?

Tuve unos 5.000 lectores. Además lo puse con el sistema de Create Space, una filial de Amazon que te permite comprarlo también en papel. Entre lo que son ventas de Amazon y Create Space son unos 5.000. Lo que sí ha habido es piratería. Tres días en Amazon, introduzco el título del libro en el buscador y ya había páginas en las que te lo podías descargar. ¡A ver! ¡Que no soy Ken Follet!

¿Cómo surge la idea de una novela negra sobre viñedos, guerras y arte?

Yo llego a esta historia de los vinos a través de una visita que hice a los altos de Burdeos y me empiezo a enterar de todas las historias de los viticultores de allí que habían sufrido durante la Segunda Guerra Mundial, y sus esfuerzos para proteger las botellas de los alemanes, los oficiales que llegaban y saqueaban todo lo que podían y también para proteger los propios viñedos. Entonces pensé que ahí podía haber una historia maja. Pero tampoco quería hacer un libro documentalista, como un libro histórico. Ya hay otros libros de historia que relatan los hechos a los que me refiero en el libro. Quería una historia entretenida y situada en la época actual.

Monto esta trama policial de la mano de la inspectora Oteiza para que el lector vaya aprendiendo todas estas historias.

¿Cómo es ese personaje?

Oteiza es un personaje femenino. Ella es donostiarra y ha vivido hasta los 18 años en Donostia, pero ocurre un suceso en ese momento en el que decide irse a vivir a Madrid. Allí estudia Historia del Arte y, como una salida, ve que puede empezar a trabajar dentro del patrimonio. Es miembro de la Policía pero investiga casos relacionados con el arte. Intento hacer un trabajo bastante introspectivo con el personaje.

Pero ella no es una policía «habitual», típica de las novelas negras...

No, se dedica al patrimonio. No suele ir armada. Cuando la pongo en una escena de acción, si tiene que coger la pistola, le tiembla la mano porque no está acostumbrada a esas cosas. Esto no es como en las películas que van por los tejados de los museos persiguiendo a los ladrones. Es una persona normal y corriente que por su amor al arte se ha metido dentro del mundo policial para investigar las desapariciones de obras de arte, pero no es el estereotipo típico de policía de novela negra.

Es un poco como una fusión entre novela policial e histórica, y tiene también una parte romántica bastante potente. Porque el otro protagonista principal, un francés dueño de un chateau experto en vinos, le va a ayudar a la inspectora en la investigación. Y así le meto un poco de tensión sexual, que eso anima mucho la lectura. Tiene un punto erótico. Pero porque en ese momento hacía falta, no porque había que meterlo porque está de moda. Seguro que algún purista de novela negra me vendrá diciendo algo, pero, ¡qué coño! También hay que cambiar, ¿no?

La «Adoracion del cordero místico» es uno de los enigmas de su novela.

Sí, se trata de un retablo que hay en Gante. Es una obra de arte que, desde el principio de su existencia, todo el mundo la ha querido conseguir. Napoleón montó la de Dios por intentar conseguirla, en la Segunda Guerra Mundial los alemanes la robaron y permaneció desaparecida hasta que los Monuments Men, del Ejército americano, experto en obras de arte, la encontró en unas minas de Austria.

Es un retablo típico de iglesia que tiene doce paneles. Cada panel muestra una escena, pero hay un panel que fue robado en 1936 y todavía sigue desaparecido. Es uno de los grandes misterios de la historia del arte. Por ejemplo, en la Interpol aparece como la obra de arte más buscada en la actualidad.

En la actualidad el género negro vive una época gloriosa, sobre todo con autoras y protagonistas femeninas.

La novela negra en los últimos años está surgiendo un montón, además con autoras femeninas que emplean personajes también femeninos. Somos una generación de mujeres que a nivel cinematográfico y cultural hemos ido viendo ya referentes femeninos más potentes y ahora apetece que el personaje principal sea también femenino.