Mañel LARENA
Final a una trayectoria de casi 20 años

Adiós a ESAIT, la carrera por la oficialidad sigue

Tras casi dos décadas de trabajo por la oficialidad de las selecciones deportivas vascas, ESAIT anuncia el final de su andadura, marcada por hitos importantes en una lucha que continúa con bríos renovados.

Atrás queda aquel verano de 1996 en el que se presentó ESAIT como grupo de opinión por la oficialidad de las selecciones deportivas vascas. Lejos, la primera marcha ciclista Donostia-Hernani-Donostia que, coincidiendo con el Campeonato del Mundo de ciclismo que se celebró en 1997 en la capital guipuzcoana, reivindicó un derecho básico: el de Euskal Herria para presentarse ante el mundo, en las competiciones internacionales oficiales, con selecciones deportivas propias. Desde la certeza de conectar con el sentir mayoritario de los deportistas y, en general, de la ciudadanía vasca, su andadura está repleta de pequeños y grandes hitos. De cientos de acciones de sensibilización y adhesiones de todo tipo: deportistas de élite y de base, desde instituciones a sindicatos, políticos y ciudadanos corrientes, en Euskal Herria y fuera de ella, con otras naciones.

ESAIT anuncia ahora el final de su camino; sabiendo que todo lo que empieza, termina, y desde el convencimiento de que todas las siglas están siempre al servicio de una causa mayor y nunca son un fin en sí mismas. Con la seguridad de que su labor ha ayudado a generar nuevas condiciones, un nuevo sentido común, complicidades y carácter, patrimonio material e inmaterial que puede ser abono de nuevas dinámicas y realidades en la carrera por la oficialidad.

De hecho, hoy pocos ponen en duda el derecho de este pueblo a disponer de selecciones oficiales, el derecho de nuestros deportistas a presentarse ante el mundo como ciudadanos vascos, la necesidad para Euskal Herria de dotarse de estructuras deportivas, de federaciones nacionales. Ese es un sentir amplio y profundo entre la gente y los deportistas del país. Y no solo se ha manifestado en el plano de los sentimientos, de la retórica o de la reivindicación. Las iniciativas en clave de construcción, la puesta en marcha de nuevas dinámicas en deportes más o menos mayoritarios o minoritarios es una realidad incuestionable. Son innumerables las competiciones en las que nuestros deportistas han competido representando a Euskal Herria, a veces -las menos- oficialmente y siempre manifestando una voluntad inequívoca: primero decidir y actuar como uno siente y piensa, desde esa soberanía personal, y luego trabajar por el derecho. Un trabajo para el que es necesario que partidos políticos e instituciones den el nivel y estén a la altura.

Cambio propio para que todo cambie

Los cambios que ha experimentado la sociedad vasca no han sido ajenos a la decisión tomada por ESAIT. Ha cambiado la sociología del país, la comunicación social y sus medios -tecnológicos y otros-, las dinámicas y tradiciones de autoorganización. También ha variado la situación política y el mapa de partidos. Todo ello, además de nuevos desafíos intelectuales y de otro tipo, abre las puertas a nuevas interacciones, a novedosas fórmulas de cooperación en defensa de las selecciones vascas.

Todo ello ha pesado en la decisión de ESAIT de dar por terminada su andadura de casi veinte años. Aunque su desaparición como sigla referencial y como grupo en absoluto cabe interpretarse como un punto y final en la dinámica por la oficialidad. ESAIT cierra la persiana, pero ello -si se permite la expresión- no supone la liquidación de negocio para la oficialidad de nuestras selecciones. «Nuevas simbiosis y más trabajo en común» están servidos en el menú para todas aquellas personas y asociaciones -que son muchas y muy variadas- implicadas. Compactar nuevas realidades exigirá aunar fuerzas, afilar el ingenio y acertar en un doble sentido: acertar a la hora de adoptar las decisiones correctas y acertar a crear nuevas soluciones y fórmulas que compacten esas nuevas realidades.

ESAIT, en el comunicado que ha trasladado a GARA en el que anuncia su final, muestra «su sentido agradecimiento» a todos aquellos que le han acompañado en su viaje: ayuntamientos y otras instituciones, partidos políticos y movimientos sociales, deportistas y asociaciones deportivas, gente común y corriente de todas las edades y condiciones de todos los rincones de Euskal Herria. Sin duda, como concluye su declaración final, «ha merecido la pena -y sigue mereciéndola- haber hecho ese camino».

De la humildad a los hitos memorables

Casi veinte años, se dice fácil. Una trayectoria labrada día a día, pueblo a pueblo, que ha dejado un buen número de momentos que emocionaron a este pueblo. Por ejemplo, la de los representantes parlamentarios de PNV, HB, EA e IU vestidos con esas camisetas de ESAIT, que tantos miles de ciudadanos han portado, en aquel debate parlamentario sobre la Ley del Deporte en 1998. O las casi 30.000 personas que, coincidiendo con el partido Euskal Herria-Catalunya, recorrieron las calles de Bilbo en aquella convocatoria apoyada por tantos deportistas vascos. Las inolvidables y masivas jornadas de reivindicación en los Pirineos, las quedadas del Alto de Muñecas (2011) o de San Miguel de Aralar (2014) para protestar por la llegada de la Vuelta a Euskal Herria... También el partido de fútbol femenino Euskal Herria-Eslovaquia del estadio de Anoeta en junio de 2013 o la potente foto en el Congreso de Madrid de ESAIT junto con la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes y Siareir de Galiza. Momentos que han contribuido a socializar y lanzar esta causa.

Dice la ley física que todo lo que sube, baja; que todo lo que empieza, acaba. Dicen también que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. La trayectoria de ESAIT ha creado carácter, escuela, nuevas condiciones y mucha energía que continuará ahora impulsando la causa de las selecciones nacionales vascas oficiales.