Maite Ubiria

Alsacia elegirá en las departamentales al consejo de su Colectividad Europea

Alsacia vuelve a marcar su nombre en el mapa institucional hexagonal . Y lo hace con una fórmula novedosa: será una colectividad europea que tendrá la mirada puesta más allá de la frontera. Elegirá a su primer consejo por sufragio universal en las elecciones departamentales de junio.

La sesión constitutiva de la CeA se desarrolló el 2 de enero en su sede de Colmar. (Thierry GACHON/L'Alsace)
La sesión constitutiva de la CeA se desarrolló el 2 de enero en su sede de Colmar. (Thierry GACHON/L'Alsace)

El 1 de enero pasado los dos departamentos de Alto y Bajo Rhin se fundieron dando paso a la Colectividad Europea de Alsacia (CeA), una nueva organización político-administrativa que tiene como primer efecto devolver la visibilidad a Alsacia.

La reforma de descentralización impulsada bajo mandato del ex presidente francés François Hollande derivó en la creación de regiones de gran tamaño como la del Gran Este en que quedó sumergida Alsacia en 2016. Algo similar le ocurrió a Euskal Herria con la región de Nueva Aquitania.

Esa situación se ha revertido, al menos en parte, con el nacimiento de esa CeA que marca una nueva etapa, aunque los objetivos de Alsacia en materia institucional van más lejos.

En lo esencial la nueva colectividad asume las funciones de los dos departamentos alsacianos, particularmente en el ámbito de las políticas sociales.

En todo caso, la CeA se ha dotado desde su nacimiento de otras competencias específicas, como la colaboración transfronteriza, con el objeto de estrechar los lazos y desarrollar políticas comunes con Alemania y en menor medida con Suiza.

Además la nueva organización ha querido remarcar desde su denominación misma esa dimensión europea inherente a la situación geográfica alsaciana en el corazón de la UE y al hecho de que Estrasburgo albergue una de las dos sedes del Parlamento Europeo.

Aunque la colectividad, presidida de forma transitoria por Frédéric Bierry (LR), haya entrado en funciones el 1 de enero, el debate institucional precede con mucho a esa fecha.

Y parece claro que se extenderá más allá, como lo demuestra la polémica suscitada por unas palabras del primer ministro galo, Jean Castex, poco favorables a ese mapa de macroregiones, y que han dado percha a los dirigentes alsacianos para recordar que, si por ellos dependen, saldrían ahora mismo de la Región Gran Este en la que quedó diluido su país hace siete años.

La Ley Alsacia

Volviendo a la construcción de la CeA, fue en febrero de 2017 cuando los consejos departamentales de Alto y Bajo Rhin adoptaron de manera conjunta una moción en la que abogaban por «el renacimiento político e institucional de Alsacia», lo que aceleró el proceso de debate sobre las fórmulas institucionales concretas que podrían servir para plasmar ese objetivo.

Tras realizar un proceso de consulta por medio de una plataforma digital que recibió 13.000 aportaciones, en octubre de 2018 se firmaba en el Palacio de Matignon el acuerdo para la creación de la CeA, ratificado en las dos asambleas departamentales en febrero de 2019.

A partir de ahí se abrió el proceso de aprobación del proyecto de ley sobre las competencias de la nueva entidad político-administrativa, tanto por el Gobierno francés como por las dos cámaras parlamentarias galas, ello hasta llegar a la publicación en el Boletín Oficial de la llamada Ley Alsacia.

A la espera de las elecciones departamentales

A diferencia de la Mancomunidad Vasca que se nutre de los electos locales, en Alsacia el punto de partida es el nivel departamental, asentado en los cantones, que eligen a sus consejeros.

La colectividad, aunque formada oficialmente a 1 de enero, encara una fase de transición en la que estará regida por los consejeros de los dos departamentos de origen.

Una vez de que se celebren las elecciones departamentales, previstas inicialmente para marzo próximo pero que, según lo anunciado esta semana, se retrasarán al 13-21 de junio, Alsacia tendrá un consejo compuesto de 80 miembros, elegidos para un mandato de seis años por sufragio universal en base al sistema de «binomios hombre/mujer».

La nueva colectividad representará a una población de 1,9 millones de habitantes, y asumirá competencias específicas como el control de carreteras y otras infraestructuras, una función de gran relevancia dada la situación geográfica de Alsacia. Territorio reconocido por su sensibilidad ecológica, la colectividad alsaciana podrá articular «un mecanismo financiero de regulación del tráfico de camiones».

Las políticas de ordenamiento territorial, servicios sociales y de salud, desarrollo sostenible y promoción turística, que también son objeto de colaboración en el marco transfronterizo, pasan a la CeA.

Igualmente dispondrá de competencias reforzadas en materia de impulso a la lengua y la cultura, lo que le dotará de más medios para impulsar la educación bilingüe.

Comité estratégico de la lengua alemana

La CeA contempla desarrollar dispositivos propios tanto en materia de pedagogía como de formación, con un anuncio insignia: la creación de «un comité estratégico de la lengua alemana», para lo que contaría con complicidades al otro lado de la muga.

Si la creación de la Región del Gran Este dejó formalmente en manos de ese ente la colaboración transfronteriza, la nueva colectividad recupera de forma exclusiva  esa competencia, con ámbitos de desarrollo reforzados.

Un nuevo modelo que, según destacaba esta semana en entrevista con Naiz, el profesor Eneritz Zabaleta, es particularmente interesante y podría servir de inspiración para que la Mancomunidad Vasca, y tambié los dos actores institucionales del sur de Euskal Herria se impliquen con más ambición en la relación transfroneriza.