Aritz Intxusta
Elkarrizketa
Isabel Sola
Codirectora del Laboratorio de Coronavirus del CSIC

«Ya no hay por qué pensar que nos traen las cepas. El virus se repite»

Nacida en San Adrián, fue la mejor de su promoción de Biología en Iruñea. Comenzó a especializarse en coronavirus antes del SARS1, cuando se creía que eran cosa de animales. Ahora dirige el principal laboratorio que estudia al causante de la pandemia.

La microbióloga Isabel Sola. (César HERNÁNDEZ)
La microbióloga Isabel Sola. (César HERNÁNDEZ)

Ya hemos encontrado en Euskal Herria variantes brasileñas, sudafricanas, británicas… ¿Hemos de resignarnos a que, si surge una cepa en cualquier parte del mundo, la acabaremos teniendo aquí?
Habrá algunos casos que hayan sido exportados o importados, es decir, que un virus aparezca en un país y que, con el movimiento de la gente, se haya movido a otro. Sin embargo, muchos de los cambios que aparecen en estas variantes aparecen de forma independiente. El virus está evolucionando de forma convergente, camina en el mismo sentido en distintos lugares del mundo. Como esto es así, ya no hay por qué pensar que una cepa de tipo brasileño ha sido traída por nadie. Pueden aparecer cepas así en cualquier lugar por evolución natural. El virus se está repitiendo.

Me cuesta entender por qué.
La evolución del virus es la suma de los cambios aleatorios que el virus introduce al azar cuando se replica y de la presión selectiva. Como la presión selectiva es la misma, se repite. El virus necesita infectar a personas y, por tanto, el proceso de selección natural del virus está determinado por el receptor humano ACE2, la célula humana, los anticuerpos humanos… Todo esto es igual en cualquier parte del mundo, porque los humanos pertenecemos a la misma especie. El virus está mejorando su eficiencia para replicarse. Y, cuando existe cierto nivel de inmunidad, se verá presionado a escapar de los anticuerpos.

Por lo que tengo entendido, la mutación que ha encontrado el virus para huir de los anticuerpos es Erik (E484K). Las personas vacunadas contra el coronavirus original o infectadas por el virus de Wuhan serían más propensas a reinfectarse con una cepa con la mutación Erik. ¿Les pasa lo mismo a personas inmunizadas por la cepa británica que comparte alguna mutación con la brasileña?
La cepa británica a efectos de neutralización se comporta como la original. Una persona que se haya inmunizado con el virus del Reino Unido va a tener el mismo problema que una persona infectada con el virus original a la hora de neutralizar una variante con Erik, me da igual la de sudáfrica o la de brasil. Ahora bien, hablamos solo de anticuerpos neutralizantes, pero la respuesta inmune no solo son anticuerpos. Una persona que tuvo la enfermedad el virus original y se enfrente ahora a una variante con Erik probablemente tenga una buena protección, aunque sus anticuerpos no sean perfectos. Lo que se sabe hoy es que hay muy pocos casos de reinfección en personas han pasado la enfermedad. En lo que hemos vivido –que son 7 u 8 meses, no más– las reinfecciones son muy poco frecuentes.

Sin embargo, el pasado enero en Manaos, que era una zona donde se pensaba que se había alcanzado la inmunidad de rebaño, sufrieron otra ola gravísima. Se quedaron sin oxígeno, la situación fue verdaderamente desesperada. ¿No debería preocuparnos esto?
Se han propuesto varias explicaciones. La primera es que no fuera del todo cierto que hubiera una inmunidad de más del 70%. Esta cifras se había conseguido con un ajuste matemático. Tenían datos de donantes de sangre y habían visto que, tras una primera ola muy fuerte, el 52% de las personas habían estado en contacto con el virus. Teniendo en cuenta que la inmunidad decae con el tiempo, dedujeron que un 72% estuvo en contacto con el virus. Ahora se piensa que este cálculo estuvo sobreestimado. La otra explicación era que la variante brasileña escapara de la respuesta inmune. Y lo que se ha visto es que el virus de la cepa P1 escapa a los anticuerpos neutralizantes, pero que nuestra respuesta inmune va más allá. Actualmente, se piensa que no existía la inmunidad de rebaño. Ahora bien, el riesgo de que el virus mute hasta escapar completamente de nuestro sistema inmune es real. De ahí la importancia de que no dejemos que circule al virus, para que no tenga posibilidad de mutar. Antes de esta segunda onda en Manaos, lo que parece ser es que se había producido un abandono por completo de las medidas de prevención.

¿Se sabe qué sucede cuando chocan la variante británica y las que son de tipo brasileño o sudafricano? Si ponemos cada una en una esquina del cuadrilátero, ¿quién gana?
Estos experimentos de competición son muy difíciles de predecir. Ahora sabemos de variantes porque las monitorizamos, pero siempre han estado. Hay que pensar en el virus como una nube de variantes. En el Reino Unido detectaron la británica porque secuencian mucho y porque afectaba a algunas pruebas PCR. Cuando trabajamos en laboratorio, ponemos virus con distintas mutaciones a competir en cultivos, pero no sabemos qué va a suceder. Cuando vemos que se impone uno, deducimos que tiene una ventaja. Los virus se imponen por distintos mecanismos. Puede transmitirse mejor provocando menos síntomas, porque el enfermo no se da cuenta e infecta más. Quizás sea un virus más estable desde el punto de vista fisicoquímico y permanezca más tiempo activo en aerosoles, etc. También puede aprender a entrar mejor en nuestras células. Son muchos factores, pero no los vemos a priori. Hay que experimentar.

Las vacunas no tienen niveles de eficacia iguales. Es más probable que se contagie una persona inmunizada con AstraZeneca que una protegida con Pfizer, aunque curse la enfermedad con muchos menos síntomas. ¿Hasta qué punto esa hipotética infección posterior reforzaría su sistema inmunitario?
Las vacunas protegen muy bien contra la enfermedad, pero solo parcialmente de la reinfección. Una persona vacunada puede estar feliz, porque no va a pasar una enfermedad grave, pero puede infectarse, generar cierta cantidad de virus e infectar a otros. Ahora bien, cada vez que te enfrentas a un patógeno, tu cuerpo va refinando su respuesta. Sería como una tercera dosis de recuerdo, que hará tu sistema inmune más fuerte.

Dicho de otro modo, si te vacunas con AstraZeneca, no te quedas con un 66% de protección para siempre. ¿Lo que harán estas vacunas es que nuestro sistema inmune arranque desde un nivel mucho más potente?
Cuantas más veces esté expuesto tu sistema inmume a una vacuna o al virus, más fuerte será. Es como un entrenamiento, cuantas más veces practicas un ejercicio, tu músculo más se fortalece. Con cada exposición, tu inmunidad se hace más potente y duradera.