Meloni, un pleno a medio gas
Dominio de las derechas, como era previsible, en las elecciones en Lazio y Lombardía, las dos regiones más pobladas de Italia. Con un impresionante dato de abstención: solamente dos de cada cinco electores han ido a votar.

Italia, Lazio y Lombardía: en el billar italiano se llamaría filotto, que es cuando caen de golpe los tres bolos centrales. Y es que eso ha logrado Giorgia Meloni en seis meses: ganar primero las elecciones generales y luego las dos regiones más pobladas e importantes de la Península.
En realidad estaba en el guion; la victoria de las derechas ha sido clarísima, con Fratelli d’Italia como primer partido con porcentajes de en torno al 30%. Lo que no estaba tan previsto era el dato de la abstención, puesto que tres de cada cinco electorales se han quedado en casa, lo que supone el récord negativo de todos los tiempos y casi el doble de lo que ocurrió en los comicios de 2018.
Así que se puede decir que Giorgia Meloni está ganando por falta de rivales y de interés. El suyo es un triunfo a medio gas.
Croquetas envenenadas
Francesco Rocca y Attilio Fontana son los gobernadores elegidos en Lazio y Lombardía. Y si el primero es una novedad, el segundo solo ha sido una confirmación.
Rocca ha ganado con el 54%, en el que se incluye un 33% de Fratelli d’Italia, el partido de Meloni que ha impulsado mucho la candidatura del presidente de la Cruz Roja.
En Lombardía la victoria de Fontana ha resultado aún más notoria, con un contundente 55%. El dato potente aquí ha sido, además de la abstención, la subida en votos de Fratelli d'Italia, desde el 3% de 2018 hasta el 25%, adelantando a toda pastilla a la Liga Norte, partido de Fontana y fuerza históricamente líder en esta región.
El 16% de Salvini en Lombardía confirma la bajada del partido, pero también apuntala su papel de segundo violín en la coalición
Salvini ha cantado victoria y al mismo tiempo se ha librado por los pelos, porque su 16% confirma, por un lado, la bajada del partido y por otro el papel de segundo violín en la coalición, algo que estaba en riesgo después de las elecciones generales de setiembre pasado.
¿Y Berlusconi? Como siempre, no ha podido pasar desapercibido a pesar de un hundimiento evidente de votos. El domingo por la noche se lanzó con una declaración, todavía con las urnas abiertas, que olía a croqueta envenenada contra Giorgia Meloni: «Yo no hubiera ido a Bruselas a encontrar a Zelensky, como ha hecho. Al presidente ucraniano le bastaba con dejar de atacar a las dos repúblicas autónomas de Donbás y esto no habría ocurrido, así que juzgo muy, muy negativamente el comportamiento de este señor».
Las declaraciones han confirmado que el primer problema para «doña Giorgia» son sus supuestos aliados, que no pierden ocasión de dejar caer algo embarazoso. ¿Cómo se justificará la primera ministra italiana en la próxima cumbre internacional? El rompecabezas de Meloni hoy es acreditarse como atlantista, teniendo a su lado a líderes filoputinianos. Por si acaso el lunes, día de los resultados oficiales, dijo que tenía gripe.
Divididos se pierde
Rocca y Fontana ganan, y las oposiciones analizan sus derrotas. En Lazio el Partido Democrático se había aliado con el polo de Matteo Renzi y Carlo Calenda, dejando solo al Movimiento Cinco Estrellas. En Lombardía, por contra, hizo justo al revés, coaligándose con los Cinco Estrellas y la dinámica dupla Renzi-Calenda con su propia candidata, la poderosísima Letizia Moratti, excolaboradora de Fontana, que ha acabado con un resultado decepcionante.
Cambiar el orden de los factores no ha alterado el producto. Seguramente la mayoría de los que no han ido a votar venían del bando izquierdista, totalmente desorientado a día de hoy. Sobre todo en Lombardía, donde el candidato Pierfrancesco Majorino, ya administrador en la ciudad de Milán, ha hablado claramente de falta de apoyos y de liderazgo por parte del Partido Democrático.
El quinquenio de Fontana había sido desastroso, con una pésima gestión de la pandemia (Lombardía fue núcleo principal de propagación del covid), pero ha ganado fácil
El quinquenio de Fontana había sido desastroso, con una pésima gestión de la pandemia: Lombardía fue el núcleo principal de la propagación del covid-19, cabe recordar, con hospitales colapsados y decisiones incomprensibles. Sin embargo, el gobernador ha ganado otra vez, confirmando cómo en la región que es motor económico de Italia las izquierdas casi no tocan bola, menos en la ciudad de Milán y entre los jóvenes.
Cuando Majorino habla de falta de liderazgo, expresa un concepto obvio: desde octubre el PD no tiene secretario y ha empezado solo hace pocos días, con toda la calma del mundo, la búsqueda del sucesor de Enrico Letta entre cuatro candidatos. Una actitud bastante incomprensible que aleja aún más al electorado, en este momento histórico en que para las derechas es suficiente mantener el timón firme.

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